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El triste final del hidro-foil “Tiburón” (1987-1992)

El 27 de diciembre de 1992, el hidrofoil “Tiburón” embarrancó al anochecer en la zona costera de sa Sequia, en las proximidades del puerto de La Savina, Formentera. El accidente solo produjo daños leves a un pasajero, de los 14 que iban a bordo, aunque los daños materiales determinaron el desguace posterior del buque. Una embarcación auxiliar se acercó al costado para proceder a su evacuación.

Aunque la noticia apareció publicada al día siguiente en el Diario de Ibiza, no se trataba de una inocentada. Según se dijo entonces, el hidro-foil embarrancó debido a una avería en el sistema de gobierno, pero fue debido, en realidad, a un “grave error humano” y así lo asevera Arcadio L. Barbas, que era el jefe de máquinas en ese viaje y estaba en su puesto de control cuando sucedió el accidente.

Un remolcador intentó al día siguiente sacarlo de donde estaba, pero no pudo ser debido a la rotura, en cuatro ocasiones, del remolque. Finalmente, a comienzos de 1993 fue reflotado y remolcado a Palma de Mallorca, donde se vendió para desguace.Se desistió de su reparación, que era relativamente fácil, debido al conflicto político que había entonces entre Georgia y Rusia, “ya que los planos de sustentación, de acero inoxidable, se manufacturaban en Georgia, pero el pedido y suministro debía hacerse a través de Rusia, ya que Georgia, todavía, no tenía entidad política”, recuerda Arcadio L. Barbas.

Por entonces este hidro-foil era propiedad de Trasmapi, por compra que había hecho a Naviera Mallorquina, empresa filial de Compañía Trasmediterránea. Se trataba de un buque de la clase Kolhida, de fabricación soviética, único de su tipo que ha enarbolado bandera española. Tuvimos ocasión de conocerlo en la presentación de la línea Puerto del Rosario-Arrecife de Lanzarote, en la que no tuvo éxito. Luego, en 1989, pasó a la línea Algeciras-Ceuta, aunque por poco tiempo. 

Construido en el astillero S. Ordzhonikidze, Georgia (URSS) y en servicio desde 1987, la tripulación bajo el mando del capitán Francisco de Villalonga de Cantos se hizo cargo del buque en Poti y salió en el viaje de entrega con escalas en Sinop, al norte de Turquía, por avería; Estambul, El Pireo, Patras, Siracusa, Trápani, por mal tiempo y sin cartas; Cagliari y Palma. Recorrían unas 350 millas diarias y dormían en puerto.

El tránsito de El Pireo a Patras se hizo a través del canal de Corinto, “una curiosa experiencia”, recuerda el capitán Villalonga. La tripulación estaba formada por los capitanes Fernando Mazcaray y Francisco de Villalonga y los jefes de máquinas Gabriel Coll, Justo Valent y Gabriel Rigo, quien entonces era inspector de Naviera Mallorquina. Cada dos puertos tomaban combustible y rellenaban bidones y en las escalas intermedias el gasoil de los bidones pasaba a los tanques de combustible.

El hidro-foil “Tiburon”, inscrito en la matrícula naval de Palma de Mallorca, registraba 135 toneladas brutas en un casco de 34,50 m de eslora, 5,80 m de manga y 1,90 m de calado. Estaba propulsado por dos motores MTU 12V396 TC82, con una potencia de 2.200 kW sobre ejes independientes que le permitía mantener una velocidad de 34 nudos.

El hidro-foil "Tiburón", subido encima de las piedras
El hidro-foil «Tiburón», subido encima de las piedras
Compás del hidro-foil "Tiburón"
Compás del hidro-foil «Tiburón»
El capitán Francisco de Villalonga y el jefe de máquinas Gabriel Coll
El capitán Francisco de Villalonga y el jefe de máquinas Gabriel Coll

Fotos: Arcadio L. Barbas y Francisco de Villalonga

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