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El trasatlántico alemán “Cap Polonio” en Tenerife (1922)

En febrero de 1922, el trasatlántico alemán “Cap Polonio” zarpó de Hamburgo en su viaje inaugural en la línea del Plata y el día 24 del citado mes arribó en su primera escala al puerto de Santa Cruz de Tenerife, “verdadero acontecimiento y una efemérides honrosa para la historia de nuestro puerto (…) y se les prepara un brillante recibimiento y fuera muy de desear, ya que de ello se trata, hacer una limpia previa de toda la chiquillería y vendedores de baratijas que asaltan y molestan frecuentemente a los viajeros”.[1] El buque venía entonces bajo el mando del comodoro Rolin y la maniobra de atraque en el muelle sur estuvo dirigida por el práctico Fernando González[2] con la ayuda de los remolcadores “Elsie”, “Tenerife” y “Laguna”.

En su primer viaje a Tenerife, a bordo del trasatlántico “Cap Polonio” venía también el político tinerfeño Andrés de Arroyo y González de Chaves, especialmente invitado por el presidente del consejo de administración y director de la naviera Hamburg Sudamerikanische, Teodoro Amsinck, a quien el político tinerfeño, siendo diputado a Cortes, había conocido en Hamburgo en febrero de 1922, con motivo de un viaje en misión especial para la promoción del puerto de Santa Cruz de Tenerife.[3] De aquella reunión, celebrada en el “Atlantic Hotel”, a orillas del Alster, se consiguió el compromiso de la que la compañía alemana para que estableciera escalas periódicas en el puerto tinerfeño en la línea de América del Sur.

La banda municipal de música de Santa Cruz de Tenerife acudió a la llegada del trasatlántico “Cap  Polonio” y cuando finalizó la maniobra de atraque, el capitán Ernest Rolin, acompañado de las autoridades locales, se trasladó al ayuntamiento donde fue recibido por el alcalde y la corporación en pleno. A continuación se trasladaron calle arriba hacia el Hotel Quisisana, celebrándose un banquete y un acto con los discursos patrióticos de rigor, en el que le fue entregado al comodoro Rolin un pergamino con el título de Hijo Adoptivo de Santa Cruz de Tenerife.[4] Al anochecer, la comitiva se trasladó al muelle, donde el comodoro Rolin fue despedido entre grandes muestras de afecto por una multitud que presenció su embarque en el buque de su mando que estaba engalanado e iluminado, a los acordes marciales de la banda municipal de música.

La llegada del trasatlántico “Cap Polonio” fue seguida con especial interés por el periódico “La Prensa”, que publicó todo lujo de detalles. “Está provisto de los mecanismos más modernos que existen para la garantía y seguridad en la navegación, teniendo instalados unos aparatos especiales, que permiten al capitán, desde el puente, cerrar automáticamente todos los compartimentos del barco, en el caso de que ocurra alguna avería, permaneciendo así el buque sobre la superficie”.[5]

Notas

[1]La Prensa”, 24 de febrero de 1922.

[2] La crónica de “La Prensa” dice que el práctico “… había hecho un estudio completo que sometió a la consideración del capitán del buque, quien lo reputó excelente, viendo en él todas las garantías y seguridades apetecibles. Se inició la maniobra con las fuerzas combinadas de los remolcadores y la cadena del trasatlántico, el cual giró en redondo en el interior del puerto, con absoluta precisión, quedando atracado al dique sur”.

[3] Según relata José de Arroyo, hijo del político tinerfeño, el encuentro fue posible gracias a los buenos oficios de Cristóbal Jansen, jefe del Depósito de Carbones de Tenerife aunque con residencia en Madrid y los señores Godeffroy, Lange y Barsch, director y jefes de la citada naviera con sede en Hamburgo. “El Día”, 24 de mayo de 1978.

[4] El citado pergamino, confeccionado en letra gótica, fue obra del destacado calígrafo y artista lagunero J. Manrique.

[5] “La Prensa”, 22 de febrero de 1922.

Bibliografía

Díaz Lorenzo, Juan Carlos (2000). El puerto de Santa Cruz de Tenerife y los correos marítimos americanos, p. 212. Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife. Tauro Producciones, Madrid.

Foto: archivo de Miguel Bravo

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