El mundo de la aviación

El sueño supersónico de Iberia

En junio de 1963, el presidente Kennedy estimuló a la industria aeronáutica de EE.UU. para el desarrollo de un avión supersónico y tras su asesinato, su sucesor continuó con el desarrollo del programa, de modo que en febrero de 1964 los fabricantes Boeing, Lockheed y North American habían diseñado cada uno su propuesta, que sería conocido como SST.

Cuando todavía no estaba decidido el concurso, la FAA estableció un orden de prioridad en la reserva de entrega de los futuros aviones, que expiraba el 1 de mayo de 1964. El 23 de abril, Iberia envió una propuesta a la FAA para tres unidades, para lo que depositó 100.000 dólares por cada uno de ellos, depósito que se refería a cada avión reservado, fijándose el 1 de noviembre de 1965 como fecha tope para retirar el dinero.

Como quiera que no se trataba de un compromiso firme, ni siquiera una carta de intenciones, el INI autorizó el depósito de 300.000 dólares, que se entregó mediante talón del Bank of America a través de la oficina de la compañía en Nueva York. Iberia se convirtió entonces en la décimoséptima aerolínea que participaba en el proyecto SST y se le asignaron los números 88, 92 y 96.

En junio de 1967, Iberia realizó un segundo depósito de 100.000 dólares por cada reserva y aunque inicialmente mostró interés por participar en el desarrollo del programa SST, el asunto llegó al consejo de ministros después de que Iberia solicitara su aprobación al INI y al Ministerio del Aire, decidiéndose que, en todo caso, la compañía debía presentar un programa de colaboración con otras aerolíneas en lo referido a sus planes de expansión en los tráficos trasatlánticos.

Sin embargo, el sueño supersónico de Iberia acabó en abril de 1971, cuando la FAA devolvió el depósito de 600.000 euros. El proyecto SST, que pretendía competir con el Concorde, no llegó a materializarse, pues en aquel año el Congreso de EE.UU, denegó nuevas subvenciones para el desarrollo del programa y se abandonó definitivamente, mientras Francia y Reino Unido seguían adelante con el suyo. 

Foto: publicidad de Iberia

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