De la mar y los barcosDestacado

El segundo «Lago Victoria», luego tercer «Duero» (1986-1998)

El 1 de septiembre de 2010 naufragó en el Mar Negro el buque turco “Medy”, cuando iba en viaje de Constanta a Istambul con un cargamento de 3.247 toneladas de chatarra. Los 17 tripulantes que iban a bordo lograron salvar sus vidas y fueron rescatados por el buque “GSP Orion”. El naufragio se produjo a unas 10 millas del puerto de Constanta cuando capeaba un temporal después de lanzar un SOS en la posición 44º 00`N y 28º 45’ E.

Revisando el historial de este buque, advertimos que se trata del segundo “Lago Victoria”, de factura española, proyectado como portacontenedores multicelular y construido con un crédito naval del BCI por encargo de Naviera Lagos [1], cuando dicha sociedad estaba controlada por Naviera Pinillos.

Construcción número 100 de Astilleros de Huelva, su estadía en grada y armamento a flote se retrasó considerablemente debido a la situación laboral por la que atravesaba el astillero onubense, de modo que puesta su quilla el 29 de agosto de 1978, fue botado el 7 de noviembre de 1980 y entró en servicio el 19 de mayo de 1982. El capitán José A. Díez Martín fue su primer titular.[2]

De 1.989 toneladas brutas, 1.010 toneladas netas y 4.035 toneladas de peso muerto, medía 111,82 m de eslora total -105,16 m de eslora entre perpendiculares-, 15,78 m de manga, 8,67 m de puntal y 5,80 m de calado. Estaba propulsado por un motor Bazán-MAN 12V40/54A, fabricado bajo licencia en los talleres de la Empresa Nacional Bazán, en Cartagena, con una potencia de 5.000 caballos de potencia sobre un eje y una velocidad de 17 nudos. Podía cargar 228 TEUS y se trataba de  una versión mejorada del proyecto de los buques tipo “Darro”. Código IMO 7711660.

El 31 de mayo de 1982 arribó por primera vez al puerto de Santa Cruz de Tenerife procedente de Sevilla y el 2 de junio siguiente continuó su viaje a Las Palmas de Gran Canaria y Barcelona, línea en la que transcurrió la mayor parte de su vida marinera. La Dirección General de la Marina Mercante autorizó el 25 de febrero de 1986 el cambio de nombre por el de “Duero”, tercero en la historia marinera de Naviera Pinillos. Etapa en la que Alberto Herrera Hernández presidía el consejo de administración de la empresa y por la misma época se procedió al cambio de nombre del buque «Lago Enol», que pasó a llamarse «Guadalquivir».

En 1988 se procedió a la conversión del buque en “shelter cerrado”, con la finalidad de aumentar el peso muerto en unas mil toneladas, lo cual permitió mejorar la estabilidad al introducir unas 300 toneladas de lastre fijo y aumentar la capacidad de carga en unas 700 toneladas.

En 1998, unos meses después de que Naviera Pinillos hubiera pasado al control de Vicente Boluda, el buque de esta historia fue renombrado «Charo B». Por entonces, los planes de expansión y de renovación de flota (todos de segunda mano, aunque de mayor capacidad) relegaron a este barco a un segundo plano, determinando su amarre desde 2002 hasta 2004 en el puerto de Burriana.

Allí se encontraba cuando fue adquirido por la sociedad Spring Breeze Shipping y, renombrado «Med Breeze», continuó navegando en el tráfico de contenedores enarbolando bandera de Malta. En una ocasión, al menos, lo vimos en el puerto de Santa Cruz de Tenerife y su presencia fue mucho más asidua en los puertos del Mediterráneo. En 2009 pasó a la propiedad de la sociedad turca Mehtap Denizcilik Sanayi ve Ticaret Ltd. y  pasó a llamarse «Medy», nombre con el que encontró el final de su vida marinera cuando contaba 28 años de existencia. 

Notas: 

[1] Sociedad constituida el 25 de noviembre de 1955 en Bilbao con el nombre inicial de Naviera Vizcaína, fundada por Juan Manuel Alonso Allende y Allende, Luis María Arroyo de Carlos y Valentín Izquierdo Soto, con domicilio en Bilbao. El 16 de febrero de 1956 se modificó la denominación social de la empresa, que en lo sucesivo pasaría a llamarse Naviera Lagos. [Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Naviera Pinillos 1840-1990. 150 años de historia marinera. p. 51. Santa Cruz de Tenerife, 1991]

[2] Ibídem, p.159.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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