El mundo de la aviación

El renacimiento fallido de Líneas Aéreas Canarias (1996)

En 1996, cinco años después de que Líneas Aéreas Canarias se hubiera integrado en Meridiana, se produjo el último intento para que LAC renaciera como aerolínea independiente. Promovida por Miguel Valdueza Capote y otros accionistas [1], en una primera etapa, prevista para el verano de 1996, proyectaba operar vuelos chárter entre varios puntos de la península, Reino Unido y Europa y a partir de enero de 1997 tendría presencia en el mercado aéreo regional canario.

Con sede social en Santa Cruz de Tenerife y un capital social de 300 millones de pesetas, en su primer ejercicio preveía transportar unos 480.000 pasajeros y generar unos ingresos de 2.450 millones de pesetas, con una plantilla global de 79 personas, procedentes en su mayoría de otras compañías del sector. Su objetivo consistía en ofrecer un trato diferenciado, para lo que se proponía que la clase preferente se denominara “canary class”.

Para ello preveía la incorporación progresiva de siete aviones Boeing B-727 serie –287 en el plazo de tres años. La fecha de entrega de los dos primeros se fijó para el 15 de agosto y 20 de octubre de 1996, y los dos siguientes para febrero y agosto de 1997. Los dos primeros eran propiedad de Pegasus Capital, procedentes de Aerolíneas Argentinas, con una configuración de 172 asientos cada uno. El primer avión [2] de la “nueva” LAC aterrizó en el aeropuerto de Palma el 10 de diciembre de 1996, aunque no llegaría a remontar el vuelo.

Notas: 

[1] Gabriel García Mesa, director general; Joaquín Acuña, director general adjunto; José Ramón Suazu, director de operaciones y Carlos Montero, jefe de ingeniería.

[2] Matrícula EC-GKL.

Bibliografía: 

Díaz Lorenzo, Juan Carlos (2004). Naviera Armas. Una nueva generación, p. 260. Santa Cruz de Tenerife.

Foto: Javier Rodríguez / Iberian Spotters

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