De la mar y los barcosDestacado

El remolcador “Alianza” y el varadero de Hamilton (1890)

En la antigua postal tomada entre 1890 y 1892 –como apunta, con la pulcritud que le caracteriza, el profesor Agustín Pedro Miranda Armas– y enviada en 1905 desde Santa Cruz de Tenerife a París, vemos el varadero de Hamilton & Co., en el que se encuentra varado el remolcador “Alianza”, uno de los primeros buques de su tipo a vapor que prestaron servicio en el puerto tinerfeño.

Durante años, el remolcador “Alianza”, de construcción británica y casco composite, con una potencia de 25 caballos, fue el más potente de que tuvo el puerto de Santa Cruz de Tenerife, seguido del remolcador “Teide”, de 12 caballos. “Siempre que cualquier buque lo pida, saldrá uno de estos vapores a remolcarlo, por una módica cantidad”, dice el periódico Diario de Tenerife en su edición del 14 de enero de 1888.

El varadero de Hamilton –que ha estudiado, con rigor académico el profesor Agustín Guimerá Ravina– posibilitó la varada y reparaciones de los buques que entonces gestionaba esta familia de origen británico y de otros armadores de la matrícula naval. Sin embargo, esta factoría alcanzaría un protagonismo relevante durante la Primera Guerra Mundial, pues en su grada tomaron forma los veleros “Diana” y “Marte”, siendo este último el de mayor tonelaje, así como otros de menor entidad llamados “Granadilla” y “Jorge V”.

Años después, las obras de ampliación de la fachada litoral de Santa Cruz de Tenerife, con el trazado y construcción de la avenida de Anaga –cuyo nombre oficial es avenida Francisco La Roche– acabaron sepultando el antiguo varadero de Hamilton, del que se conservan varias imágenes y entre ellas la que ilustra este artículo, procedente del archivo de Manuel Jesús Martín Martínez-Ball, a quien agradecemos su ingente labor.

Foto: archivo de Manuel Jesús Martín Martínez-Ball

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2 Comentarios

  1. Manuel
    30 julio, 2022 at 1:48 pm — Responder

    Me encanta la historias de tantos magníficos navíos y la gente del mar, gracias

  2. Raúl García
    30 julio, 2022 at 9:27 pm — Responder

    Me hubiese encantado ser marino mercante, pero me quedé en conductor de autobuses. Me parecen alucinantes las vidas de todos los mariner@s. Salud a todos ellos.

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