Armada Española y Marina MilitarDestacado

El programa F-110 asegura una década de trabajo para Navantia

Navantia presentó ayer oficialmente el programa de las fragatas F-110. La puesta en escena se celebró ayer en el astillero de Ferrol, con la asistencia de una representación de los trabajadores del astillero que participaron en el programa F-100 y estuvo a cargo del presidente de la empresa pública, Esteban García Vilasánchez. El máximo responsable tiene a su favor una cualidad importante: es un hombre de la casa, ingeniero naval, no es político y conoce en detalle el estado de la cuestión.

Este programa naval forma parte de la tabla de salvación de la empresa pública, en lo que a la parte nacional se refiere, pues habrá de asegurar trabajo para unas 3.400 personas entre plantilla directa y de las empresas auxiliares, y unos 3.600 empleos indirectos, es decir, unos siete mil empleos anuales, lo que es una cifra importante. Todo ello depende de que se aprueben las partidas correspondientes en los Presupuestos Generales del Estado y Navantia confía en que será pronto.  

Todo parece indicar, a priori, que el programa podrá cumplirse, con lo cual Navantia tendrá por delante una década de trabajo en la comarca de Ferrol, que más sufre los efectos de la decadencia de la construcción naval. Se estima que el programa incrementará el PIB de la economía española en más de 590 millones de euros anuales y tendría un efecto sobre la demanda agregada de cerca de 1.500 millones al año, según estimaciones de la empresa pública.

El programa de las fragatas F-100 está llamado a relevar a las seis fragatas F-80 de la Armada española, que han cumplido con notable eficiencia su ciclo vital y aún les quedan algunos años más de servicio. En los futuros buques destaca su propulsión híbrida formada por cuatro grupos diésel generadores, motores eléctricos y turbina (CODOE), lo que lo convertirá en un buque ágil y silencioso. La planta eléctrica será la más poderosa que Navantia haya construido en este tipo de buques, de hasta 11,5 megavatios, que son el equivalente a la instalado en dos fragatas y media de las actuales F-100.

Dispondrán de un segundo hangar para dos helicópteros y un espacio multimisión ideado para las necesidades que pueda tener el buque en los diferentes tipos de misiones en el contexto de la guerra asimétrica. Estarán equipadas con un sonar compacto y remolcado y una gran capacidad antisubmarina, donde el Sistema Integral de Control de Plataforma (SICP) será completamente digital, tipo táctil, 4.0.

Serán también los primeros buques de la Armada que tendrán un gemelo digital que optimizará la gestión de los procesos logísticos durante toda la vida de servicio. Durante las fases de diseño, construcción y mantenimiento, la digitalización de los procesos y sus interfaces en toda la cadena de valor reducirá los costes generando eficiencias a múltiples niveles.

Foto: Navantia

Anterior artículo

Coordinadora arrasa en las elecciones en Tenerife

Siguiente artículo

CEPSA comercializa su propio asfalto en Canarias