El mundo de la aviación

El primer vuelo de Iberia a Buenos Aires (1946)

Con la llegada de los tres primeros aviones Douglas DC-4,  Iberia inauguró su primer vuelo trasatlántico a Buenos Aires, con escalas en Villa Cisneros –considerado, entonces, el mejor aeropuerto natural del mundo, a orillas del desierto sahariano-, Natal y Río de Janeiro. En tiempos de privaciones y escasez, la compañía había conseguido unos dos mil dólares del IEME y diez mil pesos argentinos para los gastos oficiales del viaje.

El 22 de septiembre de 1946, el primer DC-4 de Iberia inició el largo viaje, tripulado por los comandantes José María Ansaldo, Teodosio Pombo y Fernando Martínez Gallardo. La expedición estaba formada por el presidente de la compañía, Jesús Rubio Paz; el director gerente, César Gómez Lucía; el director general de Aviación Civil, Juan Bono y una comisión del Ministerio de Comercio. En total, 28 personas, incluidos técnicos de mantenimiento y comerciales de Iberia.

Después de la escala en Villa Cisneros, el viaje continuó durante toda la noche hasta aterrizar a las nueve de la mañana, hora local, del día 23, en Natal (Brasil). Estando allí surgieron problemas burocráticos, que retrasaron la continuidad del viaje durante 24 horas. Al amanecer del día siguiente, el avión despegó rumbo a Río, escala no prevista, obligado por las autoridades para que aclarasen ciertas dudas respecto de los siguientes vuelos de la línea regular. Al llegar a la costa brasileña se informó que un manto de nubes cubría desde el norte de Río hasta Sao Paulo, lo que obligó a sobrevolar la ciudad hasta que se decidió atravesarlo, cuando ya casi se agotaba el combustible.

En la mañana del día 25 continuó el viaje a Buenos Aires, aterrizando por la tarde en el aeropuerto de Morón, en olor de multitud, después de 36 horas de vuelo y algo más de dos días de viaje. La expedición permaneció en Argentina hasta el 8 de octubre, haciendo múltiples gestiones para asegurar el establecimiento de la línea y firmando acuerdos comerciales. En el viaje de regreso a España llevó a bordo a un grupo de autoridades e invitados argentinos, haciendo escalas en Recife (Brasil) y Villa Cisneros, donde descansaron la noche del día 9, llegando a Barajas en la tarde del 10 de octubre.

A partir del 15 de octubre se estableció la línea 1215 con carácter regular cada diez días, que pasó a semanal en mayo de 1948. El primer vuelo comercial estuvo a cargo de los pilotos José María Ansaldo y Fernando Rein Loring, dos figuras históricas de la aviación comercial española.

El avión despegaba del aeropuerto de Barajas a mediodía del sábado y realizaba escalas en Villa Cisneros y Natal, a donde llegaba a las tres de la madrugada hora local. Para cumplir con el precepto de oír misa en domingo, y evitar que el itinerario de Iberia pudiera ser criticado por esta razón, se decidió la habilitación de un cobertizo especialmente habilitado para esta función, después de que el Papa hubiera concedido la preceptiva autorización a petición de los obispos de Madrid-Alcalá y Natal. De ese modo, después de viajar sobre el Atlántico durante la noche, los pasajeros que lo desearan podían asistir a la celebración religiosa, que casi siempre eran mayoría, así como los tripulantes, sin excepción, que hacían de monaguillos y comulgaban. Luego el avión continuaba luego rumbo a Montevideo y Buenos Aires, a donde llegaba en la tarde del domingo. El viaje de vuelta regresaba los lunes siguiendo la misma ruta. La noche del martes se descansaba en el parador de Villa Cisneros y a la mañana siguiente continuaba su ruta aterrizando en Madrid en la tarde de ese mismo día.

En los primeros viajes, el avión, aunque tenía capacidad para 44 plazas, sólo disponía de 24 asientos para el pasaje, pues el resto lo ocupaban cuatro literas y asientos para el descanso de tres tripulaciones, que se relevaban cada seis horas, evitando así el establecimiento de un destacamento en Natal. Previendo la posibilidad de una avería, en los primeros viajes llevaba a bordo unos paquetes de repuestos, que iban dejando en cada una de las escalas. El precio del billete se fijó en 7.250 pesetas o 659 dólares al cambio de la época.

Bibliografía

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Iberia, mil fotos para la Historia. Madrid, 2001.

Viniegra Velasco, Juan. Aquella Iberia que hemos vivido. Cronología de seis décadas. Madrid, 1996.

Foto: archivo de Iberia

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