De la mar y los barcos

El motovelero “Rápido” (1887-1977)

Si fama tuvo en la mar isleña el histórico motovelero “Astelena”, no menos famoso fue el motovelero “Rápido”, que en 1945 pasó a engrosar la flota del armador lanzaroteño Antonio Armas Curbelo, al menos oficialmente, pues, como bien recuerda el patrón Juan Umpiérrez, “lo tenía arrendado desde tiempo antes”. Este buque pertenece a la primera etapa de la aventura empresarial de nuestro protagonista, nacido en Yaiza (Lanzarote) y establecido desde comienzos de la década de los años cuarenta en la capital grancanaria.

Este buque, aparejado de pailebote, había sido construido en Palma de Mallorca y su abanderamiento se produjo en abril de 1887 en Santa Pola (Alicante). Su primer propietario fue el armador José Calafat Catalá, de El Grao (Valencia) y, posteriormente, y sin que hayamos podido precisar las fechas, pasó a la titularidad de Antonio Trías Casanova y Francisco Cruz Trujillo. En octubre de 1922 lo compraron los socios José Chirino González y los hermanos Agustín y José Chirino Linares, con residencia en Las Palmas y en la cantidad de 50.000 pesetas.

Tras la pérdida del velero “Rosario”, Antonio Armas Curbelo permaneció por espacio de seis meses dedicado a la pesca en aguas de Mauritania y cuando regresó a Lanzarote, a poco del inicio de la Segunda Guerra Mundial, arrendó el motovelero “Rápido” con el que, en sus primeros tiempos, también estuvo dedicado a la pesca. En aquel tiempo, Antonio Armas Curbelo compró este barco en copropiedad con José Chirino González –el precio declarado fue de 90.000 pesetas– y en mayo de 1945, éste se separa de aquél, razón por la cual el armador lanzaroteño adquirió la titularidad de la embarcación. 

Juan Umpiérrez recuerda que el “Rápìdo” había sido hasta entonces un vivero que había hecho muchas mareas en el banco pesquero canario-sahariano “e incluso recuerdo que cuando lo compró don Antonio todavía tenía los tanques para el pescado vivo y lo mantuvo así durante un tiempo, hasta que lo adaptó para el cabotaje”. Los trabajos se realizaron en Las Palmas, perdiendo entonces su aparejo tradicional y los dos palos, que fueron sustituidos por uno solo, al centro y a crujía y dotado de dos puntales para las operaciones de carga y/o descarga. A partir de entonces se convirtió en un buque de 78 toneladas brutas, 75 toneladas netas y 100 toneladas de peso muerto, siendo sus principales dimensiones 23,60 m de eslora total –21,10 m de eslora entre perpendiculares–, 6,50 m de manga, 2,42 m de puntal y 2,50 m de calado.

Inscrito en la matrícula naval de Las Palmas, esta propulsado por un motor diesel Campbell, de 80 caballos de potencia, que le daba seis nudos de velocidad con buen tiempo. Dicho motor le fue desmontado en 1952 y sustituido por otro de la marca Sattle, de factura sueca y fabricado en 1950, cuyos trabajos importaron 40.000 pesetas y consiguió ganar un nudo más en las pruebas de mar. Aún habría de producirse años después otra sustitución del equipo propulsor, esta vez por un motor MWM, de 200 caballos de potencia.

De su vida marinera hay que destacar el auxilio que prestó en 1965 al motovelero “Nicamara”, así como a la motonave “Musel” y un año después, en 1966, al motovelero “Diana”, cuando se encontraba al garete. Los tres buques citados pertenecían entonces a la propiedad de Antonio Armas Curbelo. 

En noviembre de 1969, el motovelero “Rápido” –que por entonces contaba con la respetable edad de 82 años de vida marinera– fue vendido al armador Luis Rodríguez Darias, de Las Palmas, en la cantidad de 1.250.000 pesetas. En esta nueva etapa continuó navegando en el cabotaje de Canarias. Sin embargo, el final de su vida marinera se aproximaba,.

En enero de 1977 se perdió cuando navegaba a unas 12 millas de Tostón, cargado de sal en viaje de Arrecife a Las Palmas. Contaba, entonces, 90 años de existencia. La tripulación estuvo perdida durante dos días, hasta que fueron localizados por un avión del 802 Escuadrón SAR, a unas 30 millas al sur de Punta Jandía. Se pasó aviso urgente a los barcos que navegaban por la zona, acudiendo en su auxilio el buque cementero Islas Uno, que los recogió y los desembarcó en Las Palmas sin más novedad, que no fue poca.

Foto: Archivo de Manuel García de la Torre

Bibliografía:

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Naviera Armas. Una nueva generación. pp 157-158. Las Palmas, 2004.

Anterior artículo

Cinco de agosto en el calendario

Siguiente artículo

“LNG Borno”, escala en Tenerife