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El ingeniero Mateo Vodopich y el arsenal de Cartagena

En el año 1693 el soldado de galeras Francisco García Roldán fundó en Cartagena una congregación para el cuidado de enfermos y seis lustros después, en 1723, Francisco Irsino traería a la ciudad desde Nápoles una imagen de la Virgen de la Caridad, que pronto comenzó a ser muy venerada en la iglesia que se construiría junto al hospital.

Por aquellos años, el ingeniero militar Sebastián Feringán y Cortés dirigía la construcción de la magna obra del Arsenal militar, pero fallecería en 1762 sin verlo concluido, sucediéndole a su muerte para poder finalizarlas la persona sin duda más idónea, el que había sido durante los últimos años su más leal colaborador, Mateo Vodopich (en algunos textos Wodopich).

Curtido en los campos de batalla europeos desde la temprana edad de 28 de años por haber estado enrolado en el ejército de la emperatriz Isabel I de Rusia, a cuyo servicio participó en la batalla de Velletri (1744) durante la Guerra de Secesión austríaca, llegaría a España de la mano del marqués de Esquilache, siendo destinado a Cartagena precisamente a las órdenes de Feringán para hacer de “segundo de a bordo” por R.O. de 26 de septiembre de 1749.

El hecho de hacerse cargo Vodopich de la terminación de las obras que había dejado Feringán sin concluir, le supuso al ascenso a coronel con el grado de ingeniero jefe, obteniendo el empleo superior de “ingeniero director” en 1770.

Italiano de nacimiento, se declararía Vodopich gran devoto de la Virgen de la Caridad desde el mismo momento de su llegada a Cartagena, quizás influenciado por la procedencia napolitana de la talla de la virgen, comenzando a colaborar con obras benéficas y todo lo relacionado con el tratamiento y cuidado de los enfermos sin recursos, llegando a ser nombrado hermano de la Junta de Gobierno del Santo y Real Hospital de Caridad, hasta su fallecimiento, que tendría lugar el 26 de diciembre de 1787, a la edad de 71 años.

Según dejaron escrito quienes presenciaron su agonía, sus últimas palabras fueron las de encomendarse precisamente a la Virgen de la Caridad, lo cual, añadido al cargo que tenía de miembro de la Junta de Gobierno, motivó el que las autoridades de entonces decidieran darle sepultura en la llamada “Capilla de las ánimas” del propio templo cartagenero, pues era costumbre en aquella época enterrar a los difuntos en sus parroquias, de hecho el actual cementerio de Cartagena no se construiría hasta pasados muchos años.

En los últimos lustros del XIX, la iglesia de la Caridad sería remodelada en su totalidad levantándose entonces el actual templo cuyas obras finalizarían en 1893 suponiendo las mismas, entre otras cosas, que se removiesen los restos de los que allí descansaban, en un principio “para siempre”, y cuyo paradero actual es desconocido, suponiendo quien esto firma que debieron terminar en algún osario del cementerio municipal, que ya estaba inaugurado para entonces, extremo éste que no deja de ser una mera hipótesis…. pero de lo que sí queda aún constancia a día de hoy es la de un antiguo panel con los nombres de los que en su día recibieron allí cristiana sepultura entre los que figura, entre otros conocidos nombres de la sociedad cartagenera del XVIII, Mateo Vodopich, personaje al que le cupo el tremendo honor (nada menos) que de terminar las obras del Real Arsenal de Cartagena, que en su día comenzara a construir Sebastián Feringán.

Años después, al fallecer su viuda, María Josefa Dervau y Pinguet, el testamento de Vodopich reveló que parte de sus bienes fuesen a parar al asilo de “niños expósitos”, lo que vino a demostrar los sentimientos de este “cartagenero de adopción” que llegó a nuestra ciudad para dejar en ella la huella de su buen hacer, no solo como ingeniero militar, también como persona de gran corazón.

Pasados más de ¡¡200!! años de su fallecimiento, concretamente con fecha 26 de enero de 1996, el Ayuntamiento de Cartagena, en sesión plenaria, adoptó la decisión de rotular con el nombre de Mateo Vodopich una calle de la ciudad, justo homenaje (aunque realmente sea un poco pobre toda vez que la calle solo tiene un portón y apenas 30 metros de largo) a quien no sólo finalizó el Arsenal militar, sino todas las obras, que en Cartagena eran varias, que había dejado sin concluir Sebastián Feringán.

Estatua en memoria del soldado de galeras Francisco García Roldán
Puerta principal del Arsenal de Cartagena
Recordatorio del fallecimiento de Mateo Vodopich
Cartagena tiene una calle en memoria del ingeniero Mateo Vodopich
El arsenal de Cartagena en la época de la vela y el vapor

Fotos: archivo de Diego Quevedo Carmona

      

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1 Comentario

  1. 2 diciembre, 2021 at 11:43 am — Responder

    Don Diego, cuando pueda, me gustaría poder escribirme con Ud. soy todoavante, a su vez soy el administrador de estas páginas. Y poseo varios de sus libros publicados, incluidos los de la colección Bazán. Un saludo.

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