Del Cronista Oficial

El ermitaño San Antonio abad, patrono de Fuencaliente

La iconografía cristiana representa a San Antonio abad como a un anciano vestido con el hábito y un cerdo a sus pies y esa es la imagen que preside el patronazgo del municipio de Fuencaliente de La Palma, cuya festividad se celebra hoy. Ocasión en la que es festivo en el calendario local y se celebra una solemne función religiosa en la iglesia parroquial, seguida de procesión con banda de música, autoridades y los fieles asistentes en su recorrido de costumbre por las calles del barrio de Los Canarios. En este año, además, cobra un sentimiento especial dicha festividad local debido a los recientes acontecimientos de la erupción volcánica de 2021.

Quien sería elevado a los altares como San Antonio abad se refiere a la figura de Antonio Magno, llamado también Antonio el Grande, nacido el 12 de enero de 251, en Comas, localidad de Heracleópolis Magna, ciudad del Bajo Egipto en tiempos del Imperio romano y fallecido el 17 de enero de 356 en el monte Colzim, situado en Tebaida, cerca del Mar Rojo.

A este monje cristiano se le considera el fundador del denominado movimiento eremítico y según el relato que nos llega a través de san Atanasio y san Jerónimo, a lo largo de su vida se convirtió en referente de la piedad cristiana y del ascetismo espiritual y contemplativo. Se conocen algunos datos históricos y otros tienen carácter de leyenda –según los datos de su nacimiento y fallecimiento vivió 105 años, algo muy excepcional para la época– y decidió abandonar su vida acomodada para vivir como ermitaño y en sus últimos años en la más absoluta soledad, aunque en 311 abandonó su retiro para predicar contra la herejía del arrianismo en Alejandría.

Hacia 561 sus reliquias fueron veneradas en Alejandría y en el siglo XII trasladadas a Constantinopla. Por entonces, la recién fundada Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio, conocidos como los Hospitalarios, decidió ponerse bajo su advocación. De ahí que la iconografía lo represente vestido con el hábito oscuro con capuchón y la cruz egipcia como su emblema.  

En el siglo XIII, el dominico genovés Santiago de la Vorágine, obispo de Génova entre 1292 y 1298, expandió la leyenda de la reiterada tentación del eremita Antonio por el demonio en el desierto. Razón por la cual se convirtió en uno de los temas favoritos de la iconografía cristiana, siendo representado por pintores notables –caso de Miguel Ángel, Tintoretto, Teniers, El Bosco, Hieronymus Bosch, Cezánne, Jan Wellens de Cock, Diego Rivera y Salvador Dalí, entre otros–, atraídos por su fama de hombre santo y austero, que dejó seguidores en grupos localizados en Pispir y Arsinoe.

Tras la caída de Constantinopla en manos de los turcos otomanos, en mayo de 1453, las reliquias de Antonio el ermitaño fueron llevadas a una abadía del Delfinado, antigua provincia del sureste de Francia con capital en Grenoble, siendo depositadas en la abadía de Saint-Antoine-en-Vieenois y desde entonces se estableció la fecha del 17 de enero como su celebración en el calendario católico, expandiéndose su culto a partir de entonces, siendo España uno de los países donde está más extendido. 

Se le venera como patrón de los carniceros y sepultureros y en el día de su fiesta se celebra una bendición de los animales. Dos argumentos avalan dicho patronazgo. A la muerte de Pablo el ermitaño, Antonio fue el encargado de darle sepultura, pese que no tenía quien lo ayudara. Estando en el desierto, se dice que dos leones acompañados de otros animales lo ayudaron a cavar la fosa donde colocaría los restos. La segunda historia tiene que ver con una jabalina que encontró cerca de su ermita, cuyas crías nacieron todas ciegas y que san Antonio curó cuando se apiadó de ella. Se dice que el animal nunca más se apartó de su lado. De ahí que en la iconografía del santo aparezca siempre a su lado un jabalí o un cerdo.

La imagen de San Antonio abad procesiona el día de su festividad

Bibliografía:

San Antonio el Grande abad (251-356), en divvol.org y es.catholic.net

Fotos: Milagros Hernández Díaz y José Guillermo Rodríguez Escudero

Anterior

Próxima liquidación de Hijos de J. Barreras, Sociedad Anónima

Siguiente

Iberia también tuvo un avión GTI

Sin comentario

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *