Empresa, Cultura y Sociedad

El cónsul Peder C. Larsen y el reloj de flores del parque municipal “García Sanabria”

Peder Christian Larsen (1913-1996) llegó en febrero de 1938 a Santa Cruz de Tenerife y en esta ciudad permaneció el resto de su vida. Vino contratado por Guillermo H. Olsen, que era entonces el cónsul de Dinamarca, como empleado suyo para ocuparse de la secretaría del consulado, de la agencia consignataria y otros negocios de importaciones y representaciones. Larsen supo arraigar en la sociedad tinerfeña de la época, tomando algunas iniciativas que han permanecido en el tiempo, como el obsequio del reloj de flores del parque municipal “García Sanabria”, donado en 1958 y en el que desde el 15 de julio de 2014 figura su nombre en una plazoleta a modo de agradecimiento.

El alcalde de la ciudad, José Manuel Bermúdez y el cónsul de Dinamarca en Canarias, Bjorn Tronholm, participaron aquel día en el sencillo acto, que contó con la actuación de la banda municipal de música y evoca la memoria de un hombre que pasó 58 años de su vida en Tenerife. A Peder C. Larsen tuvimos ocasión de conocerle en el último tramo de su existencia, gracias al buen hacer del entrañable y siempre bien recordado amigo y maestro Juan Antonio Padrón Albornoz y le recordamos como una persona afable y entrañablemente enamorado de su tierra adoptiva, a la que entregó sus mejores afanes y desvelos.

Aunque a Peder C. Larsen se le recuerda, sobre todo, porque ostentó durante años el cargo de vicecónsul y cónsul de Dinamarca en Santa Cruz de Tenerife –hubo un tiempo también en que lo fue de la República de Finlandia, hasta que el inolvidable Kristoffer Öhquist asumió el cargo por espacio de otros 25 años–, lo cierto es que el grueso de su actividad fue la de consignatario de buques, en una época boyante del puerto tinerfeño, de mucho movimiento de buques, en la que el tráfico frutero y la emigración a Venezuela fueron exponentes de una toda etapa. Cuando llegó la época de los contenedores, la compañía danesa EAC Lines estableció escalas regulares en los viajes de ida y vuelta a los puertos africanos con los buques “Boringia” y “Fionia” y su consignataria fue siempre Olsen y Cía.

Peder C. Larsen (1913-1996)
Peder C. Larsen (1913-1996)
El alcalde de la ciudad, José Manuel Bermúdez y el cónsul Tronholm, en el acto
El alcalde de la ciudad, José Manuel Bermúdez y el cónsul Tronholm, en el acto

Un organismo ya desaparecido y en otro tiempo muy influyente llamado CREP era quien contrataba a las navieras que llevaban las cargas de fruta a los mercados del norte de Europa –Dinamarca, Suecia y Finlandia–, momento en el que aparecen en el escenario marítimo regional las compañías DFDS, Svea Line y Gorthon Line, de cuya consignación se ocupaba la agencia Guillermo H. Olsen, luego Olsen y Cía., entonces propiedad y dirigida por Peder C. Larsen. Esta sociedad, además, ostentaba la representación de la firma de automóviles Volvo, el whisky “Jonnie Walker”, Coca-Cola –que había conseguido su predecesor–, la delegación de la aerolínea escandinava SAS y otras marcas. Del mismo modo que era la Subsecretaría de la Marina Mercante quien autorizaba el establecimiento de las escalas regulares de los trasatlánticos de la emigración en los puertos españoles. Momento en el que, aprovechando la coyuntura y los contactos, la mencionada consignataria consiguió la representación de algunas compañías italianas, como SIOSA y Flotta Lauro.

Junto al arqueólogo Luis Diego Cuscoy, Larsen figura como coautor de “El Libro de Tenerife” [Ediciones Anaga, Santa Cruz de Tenerife, 1957]. Fueron numerosas sus iniciativas de índole cultural y contribuciones de otro tipo, como el centro de rehabilitación Vintersol, en Los Cristianos, la piscina municipal “Acidalio Lorenzo”, en la capital tinerfeña y la sociedad Teleférico del Teide, de cuyo consejo de administración formó parte. De su interés por el mundo de la mar y los barcos, fue uno de los miembros más activos de la Primera Exposición Marítima de Tenerife, celebrada en mayo de 1956. La fragata danesa “Danmark” intensificó sus escalas en el puerto de Santa Cruz de Tenerife y gracias a una iniciativa de Juan Antonio Padrón Albornoz, en la época en que fue concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, una calle de la ciudad ostenta el nombre del buque-escuela de la Marina mercante del país nórdico.

A lo largo de su vida, Peder C. Larsen recibió varias distinciones y homenajes importantes. Algunos de ellos en forma de condecoraciones de Dinamarca, Suecia, Finlandia y España;  así como los títulos de Hijo Predilecto de Nykøbing Mors, ciudad danesa de la isla de Mors, capital del municipio de Morsø, que forma parte de la región de Jutlandia Septentrional; e Hijo Adoptivo de Santa Cruz de Tenerife. De su matrimonio con Else Larsen nació un hijo, Danny, fallecido en edad temprana, aunque dejó descendencia.

Fotos: José Alberto Díaz-Estébanez León

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