
El buque “Villafranca” (1948-1962), primero del tipo A del Plan de Nuevas Construcciones de Elcano
Los buques del tipo A del Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante se proyectaron para cubrir las necesidades de la exportación agrícola de Levante y Canarias. Elcano contrató la construcción de diez buques, que luego redujo a ocho, si bien sobre el proyecto los dos últimos figuraron con los nombres de “Villacarriedo” y “Villalar”.
Los ocho buques que tomaron forma en los astilleros de Echevarrieta y Larrinaga y la Sociedad Española de Construcción Naval en Cádiz y Bilbao ostentaron inicialmente los nombres de “Villafranca”, “Villanueva”, “Villamanrique”, “Villacastín”, “Villablanca”, “Villamartín”, “Villagarcía” y “Villaviciosa”. Los dos últimos de la serie se vendieron en 1951 a la compañía portuguesa Carregadores Açorianos.
La estampa marinera de estos buques era bastante parecida, formada por una superestructura maciza en el alcázar, muy característica, común en los buques escandinavos. El equipo propulsor, formado por máquinas Lentz y Christiansen & Meyer, con una potencia de 1.800 y 3.025 caballos, respectivamente, resultó poco satisfactorio, especialmente en lo referido a los generadores de vapor, alcanzando con buen tiempo una velocidad máxima de 14 nudos.
Los dos primeros del tipo A, “Villafranca” y “Villanueva”, fueron operados a su estreno por la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante. En el caso del buque “Villablanca”, construcción número 41 del astillero Echevarrieta y Larrinaga, el 26 de octubre de 1944 se puso la quilla y el 30 de mayo de 1946 se realizó su botadura con el ceremonial acostumbrado. Debido a la suma de dificultades, pasarían más de dos años hasta su entrega, que se produjo el 29 de julio de 1948 e inscrito en la matrícula naval de Cádiz.
En 1957, en unión de su gemelo “Villanueva”, pasó a formar parte de la Naviera Hispano-Cubana de Navegación, una de las empresas de Fernando M. Pereda, de Santander, aunque tendría escaso recorrido. Devueltos a Elcano, en 1959 se revendieron a Ybarra y Compañía, siendo renombrados “Cabo del Pinar” y “Cabo Peñas”, respectivamente.
En el caso que nos ocupa, en diciembre de 1970 el buque “Cabo del Pinar” se vendió para desguace en San Carlos de la Rápita, Tarragona, mientras que su gemelo “Cabo Peñas” acabó su vida marinera en octubre de ese mismo año siendo desguazado en Santoña.
De 2.542 toneladas brutas, 1.421 toneladas netas, 2.938 toneladas de peso muerto y 4.618 toneladas de desplazamiento máximo, medía 89,57 m de eslora total —83 m de eslora entre perpendiculares—, 13,20 m de manga, 7,62 m de puntal y 5,71 m de calado máximo. Una máquina de vapor Lentz, de 1.800 caballos, tomando vapor de dos calderas, le permitía mantener una velocidad de 13,7 nudos.
Bibliografía
Díaz Lorenzo, Juan Carlos (2004). Empresa Naviera Elcano. Seis décadas de historia, pp. 269-271. ENE, Madrid.
Foto: archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo



1 Comentario
Sergio
Sin ánimo de rectificar San Carlos de la Rapita es provincia de Tarragona
Desconozco si existe otro San Carlos pero los de la Rapita son Tarraconenses
Un Saludo
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