De la mar y los barcosDestacado

El buque “Teruel”, segundo del tipo L de los planes de Elcano

La tercera fase del Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante contemplaba la construcción de dos buques del tipo L, diseñados en principio para cubrir los servicios intercoloniales de la Guinea española, si bien el proyecto sería modificado para su adaptación como unidades mixtas para tráficos nacionales y entre ellos los servicios interinsulares de Canarias y el Sáhara español.

El 15 de noviembre de 1949 se autorizó la construcción de este buque, que tomaría forma en el astillero Hijos de J. Barreras de Vigo, de cuya factoría es la construcción número 1.021. La puesta de quilla se realizó el 5 de septiembre de 1952 y el 31 de mayo de 1954 se procedió a su botadura con el ceremonial acostumbrado, en el que actuó de madrina la señora de Camacho, esposa del Director del Instituto de Crédito para la Reconstrucción Nacional. Fecha memorable para la Empresa Nacional Elcano y la Marina Mercante española, ya que en ese dóia también se procedió a la botadura de los buques “Playa de Palmanova” en el astillero de Valencia, “Okume” en la factoría de Bazán en San Fernando y “Almirante M. Vierna” en Ferrol.

Este buque, junto a su gemelo “Huesca”, montaron de origen un motor propulsor Werkspoor VES 604/90, que era un tipo experimental que intentaba resolver de un modo original algunos problemas generales importantes del motor diésel. Explica el jefe de máquinas e historiador Laureano García Fuentes que “se trataba de un motor de cuatro cilindros, de dos tiempos, con los cigüeñales calados a 90º. La mayor novedad de este motor se centraba en su cambio de marcha. Un solo sistema de camones impulsaba las cuatro bombas de inyección, que tenían dispuestas dos galerías de descarga de combustible frente a frente. Cuando el motor giraba en un sentido quedaba abierta una galería en cada bomba, que comunicaba con el cilindro correspondiente, según el orden de encendido establecido. Para conseguir el orden de encendido que correspondía a la marcha en sentido opuesto, se tapaban las galerías que estaban abiertas y se descubrían las otras mediante un giro de 180º del émbolo de las bombas. De este modo sencillo se conseguía el cambio de marcha”.

“Otra novedad –agrega García Fuentes– fue la de lograr la simetría de pulverización con un solo inyector, a pesar de tratarse de un motor de barrido uniflujo. En vez de una válvula de escape, dispuesta en el centro de la culata. Se disponían cuatro, lo que permitía situar el inyector en el centro. Además, el tener cuatro válvulas pequeñas en vez de una grande, aminoraba extraordinariamente el peligro de averías por deformación de las válvulas. El mecanismo de apertura de éstas no era actuado por camón, sino por el contra-vástago de las bombas de barrido, adosadas a cada cilindro. Cada par de válvulas estaba movido por una varilla y la cabeza del cilindro presentaba un aspecto muy similar a la de un motor de cuatro tiempos. No obstante lo novedoso de este motor, presentó un mantenimiento farragoso que, precisamente, no hacía las delicias del personal de máquinas”. En 1974 se procedió a su sustitución por un motor Barreras Deutz de 2.000 caballos de potencia sobre un eje y una hélice de paso fijo.

En 1955 y después de gestiones muy laboriosas, Compañía Trasmediterránea resolvió la adquisición de seis buques procedentes de los planes de nueva construcción de la Empresa Nacional Elcano: “Victoria”, “Virgen de África”, “Playa de Formentor”, “Playa de Palmanova”, “Huesca” y “Teruel”. Hubo de intervenir el consejo de ministros y en su reunión de 13 de mayo ordenó a la Empresa Nacional Elcano la venta de los seis buques, fijando en el acuerdo el precio de cuatro,  dejando el señalamiento del precio de otros dos –“Huesca” y “Playa de Palmanova”– para los informes financieros correspondientes.

El 29 de marzo de 1955 se entregó a la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante y desde Vigo se hizo a la mar en viaje inaugural con un crucero de turismo con escalas en Lisboa, Tánger y Sevilla. En unión de sus compañeros “Huesca” y “Playa de Formentor”, permaneció en el puerto de Sevilla como hotel flotante durante la celebración del séptimo centenario de la reconquista de la ciudad.

Además, mediante decreto-Ley de 23 de junio de 1955, se dispuso que se concediesen a dichos barcos, por el crédito naval, préstamos hasta el 80% del valor de los mismos, con la única garantía de su propia hipoteca. Al mismo tiempo, dicho decreto-Ley declaraba exentos de derechos reales y timbres de escritura a los contratos de compraventa de ambos buques.

En consecuencia, ambos buque fueron entregados a Compañía Trasmediterránea mediante la suscripción de las oportunas actas, siendo la fecha correspondiente al buque “Teruel” el 17 de junio de 1955, en el puerto de Barcelona, siendo renombrado “Ciudad de Teruel”, nombre que mantuvo hasta el final de su vida marinera. Según la Memoria corporativa de 1955, la influencia de la adquisición de este buque en el incremento del capital de flota fue de 64 millones de pesetas.

Bibliografía:

García Fuentes, Laureano. “Ciudad de Teruel”, actualizado el 16 de mayo de 2018 en trasmeships.es.

Foto: archivo de Juan Manuel Pérez Rodríguez

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