De la mar y los barcosDestacado

El buque rolón “Puente Canario” (1981-1993)

El incremento del tráfico de carga rodada en Canarias motivó la adquisición en 1981 del buque rolón “Puente Canario”, hasta entonces propiedad de Armadores de Cabotaje (ARCASA) y fletado por Compañía Trasmediterránea como refuerzo de las líneas de Baleares, cuya contraseña enarbolaba. Por entonces cubría la línea de Alicante y Valencia a Palma e Ibiza. El 17 de febrero del citado año, el capitán Francisco Santiago Nebreda entregó el mando del capitán Manuel Garrocho Martín y zarpó del puerto de Palma de Mallorca en viaje a Las Palmas de Gran Canaria, para incorporarse al servicio de Antonio Armas Curbelo.

En abril de 1984 inició una línea regular entre Las Palmas y Nouadhibou (Mauritania), fletado por Líneas Sabah, pintada la chimenea de color verde. El episodio más notable y de resultado trágico en la historia de este buque ocurrió la noche del 10 de septiembre de 1986, cuando el buque “Puente Canario” –capitán, Antonio Guillén–, que regresaba de Mauritania, fue atacado por un comando del Frente Polisario. En aquel viaje iba de primer oficial Enrique Valero y Antonio Arocha de jefe de máquinas. En el ataque resultó muerto el engrasador José Hernández Sosa.

«Fue providencial que la mayor parte de los tripulantes estuviera en el comedor jugando a las cartas, ya que de haber estado durmiendo la masacrehabría sido peor. No cabe duda que querían matarnos a todos», dijo el capitán Guillén a su llegada a Las Palmas. Otros marineros supervivientes manifestaron que “por lo visto, la intención de quienes nos atacaron era masacrarnos a todos. Escapamos de milagro. Todo fue muy rápido y los disparos venían, por la parte de popa, desde todos los lados».

En relación con la muerte del engrasador José Hernández Sosa, cuyos restos fueron inhumados en el cementerio de San Lázaro de Las Palmas, el capitán Guillén dijo: «Él estaba durmiendo en su camarote, ya que entraba de guardia a las doce de la noche. Y, posiblemente, como era costumbre, se levantó momentos antes para refrescarse». Por eso le cogió el primer ametrallamiento en la cubierta, cuando se disponía a correr hacia el puente a protegerse. En el primer momento le oímos decir: ¡socorro, socorro!, pero los que estábamos tumbados no podíamos salir a ayudarle, porque en el pasillo había numerosos obstáculos al ser alcanzados los contenedores».

José María Espinosa, otro de los tripulantes del buque “Puente Canario”, dijo que los disparos realizados iban directamente contra ellos. «Todos los tiros iban al puente, y con eso lo único que se puede desear es la muerte de las personas que se encuentran a bordo. Fue una hora de terror, durante la cual no nos movimos de donde estábamos».[1]

El 8 de agosto de 1987, a mediodía, el capitán del buque “Puente Canario”, Francisco Noguerol Cajén, arrojó al agua tres botellas conteniendo un sencillo mensaje en el que indicaba la posición del barco en ese momento y su dirección postal, con el ruego de que si alguien las encontraba, le cursara respuesta. En el momento de lanzar las botellas, el buque se encontraba en la situación 21º de latitud norte, a la altura de Punta Gorda, en viaje de Las Palmas a Nouadhibou.

En marzo de 1988 llegó la respuesta de la profesora Teresa Dewitt, de la Universidad de Nueva York, que había encontrado una botella en la isla de St. Luzía, en el Caribe. La distancia recorrida se estimaba en 2.520 millas, a un promedio de 10 millas diarias, según las estimaciones que se hicieron tras el acuse de recibo.

En marzo de 1991 –capitán, Antonio Guillén– se convirtió durante unas horas en buque de apoyo a la plataforma noruega “West Alpha”, fondeada entre diques en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria, para suministrarle diverso material en contenedores procedente de Rotterdam. El práctico Juan Carlos Delgado dirigió la maniobra de la plataforma que venía remolcada desde Brasil tras la estela del remolcador “Smit Singapore”.

En el verano de 1992 hizo varios viajes a El Hierro fletado por INTERCAN y en mayo de 1993 se vendió a la sociedad panameña Castlepoint Investments y se renombró “Cap Blanc”. En 1999 quedó amarrado en el puerto de Las Palmas de Grand Canaria y en 2005 se vendió para desguace.

Construcción número 223 de Astilleros de Mallorca, el 30 de enero de 1978 se puso en grada la quilla y el 11 de septiembre siguiente resbaló por la grada con el ceremonial acostumbrado. Entró en servicio el 9 de mayo de 1979 y tenía un gemelo llamado “Puente Balear”, que se vendió a México y se reconvirtió en ferry mixto con el nuevo nombre de “Cozumel”.

De 688 toneladas brutas y 1.275 toneladas de peso muerto, medía 74,12 m de eslora total –69,12 m de eslora entre perpendiculares–, 14,23 m de manga, 8,41 m de puntal y 3,35 m de calado máximo. Estaba propulsado por un motor Alpha 12V23HV –fabricado, bajo licencia, en Talleres Echevarría, en Bermeo–, de 1.500 caballos de potencia sobre un eje, que le permitía mantener una velocidad de 12 nudos con buen tiempo. Código IMO 7720130.

Bibliografía:

Díaz Lorenzo, Juan Carlos (2004). Naviera Armas. Una nueva generación, pp. 205-206. Las Palmas de Gran Canaria.

[1] El País, 14 de septiembre de 1986.

Foto: archivo de Juan Carlos Díaz Lorenzo

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