De la mar y los barcosDestacado

El buque frutero “Miguel M. de Pinillos”, luego “Júcar”

En consideración a la necesidad urgente de incrementar la participación española en el transporte frutero nacional, el Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano diseñó el tipo V, compuesto por seis buques y dos adicionales con un motor de mayor potencia –4.000 caballos-, que no pasaron del papel. Los seis buques del tipo V fueron los mejores buques fruteros del citado plan y ello vino dado por sus buenas prestaciones y su buen andar de propulsión diésel. Disponían de cuatro bodegas atendidas por dos palos bípodes y escotillas Elcano-MacGregor, así como camarotes para diez pasajeros.

De los seis buques autorizados, dos fueron adjudicados al astillero de Elcano en Sevilla y adquiridos por COFRUNA y los cuatro restantes al astillero de la Empresa Nacional Bazán en San Fernando, Cádiz, tres de los cuales fueron para Naviera del Pilar y el que nos ocupa para la Compañía Marítima Frutera.

Construcción número 26 del citado astillero –“El Maestrazgo”, sobre el proyecto–, el 14 de abril de 1952 se puso en grada el primer bloque de su quilla y el 19 de diciembre de 1956 se procedió a su botadura con el nombre de “Miguel M. de Pinillos”, ceremonia en la que actuó de madrina Carmen Martínez de Pinillos y Toro. Rendía homenaje a la memoria de Miguel Martínez de Pinillos Sáenz (1875-1953), empresario, naviero y político gaditano.

El 8 de agosto de 1957, después de realizar con éxito las pruebas de mar, se estrenó en la línea frutera de Canarias bajo el mando del capitán Jesús Inchausti.[1] En su primer viaje embarcó Carmen Martínez de Pinillos, quien realizó un viaje redondo en la línea de levante y Barcelona, visitando de ese modo los puertos del servicio frutero y estableciendo contacto con las autoridades, clientes y otras representaciones.

Durante años el buque “Miguel M. de Pinillos” cubrió la citada línea con notable eficacia, haciendo patente la idoneidad de la carga frutera en piñas envueltas en papel kraft y pinocha y, después, y a requerimiento de la CREP, en carga paletizada. Sin embargo, a mediados de la década de los años setenta, el tráfico demandaba otras opciones, razón por la cual en junio de 1977 arribó al puerto de Barcelona para su transformación en portacontenedores, operación que se desarrolló en los Talleres Nuevo Vulcano, siendo reincorporado en febrero de 1978. Los palos bípodes fueron seccionados y las bodegas se adaptaron con una estructura celular con capacidad para 174 TEUS.

En diciembre de 1979, el consejo de administración de Naviera Pinillos, en tiempos de la presidencia de Alberto Herrera Hernández, adoptó el acuerdo de renombrar a este buque buque con el nombre de “Júcar”, segundo en la historia de la compañía entonces centenaria.

En la madrugada del 21 de diciembre de 1984, cuando se encontraba en viaje de Las Palmas a Arrecife de Lanzarote, embarrancó en la bahía de Santa Inés, entre Punta del Paso Chico y Punta del Caletón, en la costa NW de Fuerteventura. En su auxilio acudieron varios pesqueros y el buque “Las Palmas de Gran Canaria”, de Compañía Trasmediterránea, que ayudó a situarlo y colaboró en funciones de enlace radiofónico con la estación radiocostera, la autoridad de Marina y la compañía armadora.

En la tarde del 27 de diciembre y a consecuencia del fuerte oleaje, el casco del buque “Júcar” se partió en dos a la altura del mamparo de la sala de máquinas hacia proa, arrojando al mar varios contenedores. Entonces fue declarado pérdida total constructiva y allí quedó para siempre sus restos, esparcidos poco a poco por la acción de la marea. La sección de popa sobrevivió varios años varada en la playa, hasta que finalmente fue desguazada. Resulta interesante y recomendable la lectura del blog “Cuaderno de Puerto de Cabras”, de Francisco J. Cerdeña Armas, sobre la pérdida de este buque.

De 2.472 toneladas brutas, 1.260 toneladas netas y 3.440 toneladas de peso muerto, medía 105,67 m de eslora total –98 m de eslora entre perpendiculares-, 8,95 m de puntal y 6,12 m de calado máximo. Estaba propulsado por un motor Sulzer, fabricado bajo licencia en los talleres de La Maquinista Terrestre y Marítima, con una potencia de 3.850 caballos sobre un eje, que le permitía mantener una velocidad de 17 nudos.

La popa del buque "Júcar" permaneció varada en la playa hasta su desguace
La popa del buque “Júcar” permaneció varada en la playa hasta su desguace

Fotos: Francisco J. Cerdeña Armas

[1] Díaz Lorenzo, Juan Carlos (1991). Naviera Pinillos 1840-1990. 150 años de historia marinera. p. 117. Naviera Pinillos. Santa Cruz de Tenerife.

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