De la mar y los barcosDestacado

El buque frutero “El Baztán” (1961-1972)

A la etapa de los buques fruteros españoles de la década de los años sesenta que tanto significaron en el transporte marítimo del plátano de Canarias, pertenece esta foto del buque “El Baztán”, al que vemos en la etapa en que estaba fletado por Naviera Pinillos, cuya contraseña luce en su chimenea. La foto coloreada tiene el sello del fotógrafo Gabriel Prado, que durante años se ocupaba de los barcos que llegaban al puerto de Valencia. Etapa en la que la carga paletizada dominaba el tráfico de acuerdo con las exigencias de la CREP y estaba en la antesala de los trailers frigoríficos, que desde hace años constituyen el modo más eficaz de transporte.

Este buque era el sexto y último del tipo V del Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano, una serie de fruteros construidos para cubrir las necesidades de la exportación frutera de Canarias y Levante. Propiedad de Naviera del Pilar, empresa con sede en Madrid, estuvo fletado por la Gerencia Marítima Frutera, que tenía delegaciones en los puertos de Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma y San Sebastián de La Gomera.

Aunque con algunas diferencias entre ellos, los dos primeros buques del tipo V fueron construidos en el astillero de la Empresa Nacional Elcano en Sevilla. Llamados sobre el proyecto “El Panadés” y “El Roncal”, entraron en servicio en abril y junio de 1957 renombrados “Torres de Cuarte” y “Torres de Serranos”, tras su adquisición estando en grada por la naviera valenciana COFRUNA.

Los cuatro siguientes fueron adjudicados al astillero de la Empresa Nacional Bazán en San Fernando, Cádiz. De ellos, el primero se entregó en agosto de 1957 con el nombre de “Miguel M. de Pinillos”, tras su adquisición por Compañía Marítima Frutera –luego Naviera Pinillos– y los tres siguientes fueron los buques “El Salazar” –“El Bierzo”, sobre el proyecto–, “El Priorato” y “El Baztán”, de Naviera del Pilar, sociedad que tuvo poco más de una década de existencia.

Construcción número 29 del citado astillero gaditano, el 15 de junio de 1959 se procedió a la puesta de quilla y el 13 de abril de 1960  resbaló por la grada con el ceremonial acostumbrado. El 17 de febrero de 1961 realizó las pruebas de mar con fuerte temporal de levante y en la prueba de velocidad máxima alcanzó 17,2 nudos. El casco del buque estaba totalmente soldado –a excepción de la traca de pantoque, ángulo de trancanil y cuadernas– y había sido construido por el sistema de prefabricación, sumando en total 102 bloques, de los cuales el de mayor peso fue el extremo de popa, de 61 toneladas.

En 1964, año en el que embarcó de alumno Manuel Garrocho Martín, el buque estaba bajo el mando del capitán Gabino Izaguirre Ansoleaga y cubría la línea Mediterráneo-Canarias, con escalas en Barcelona, Tarragona, Valencia, Castellón, Melilla, Ceuta, Cádiz, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, San Sebastián de La Gomera y Santa Cruz de La Palma. Este itinerario se mantuvo durante mucho tiempo. Por lo general, el barco atracaba a primera hora de la mañana, realizaba operaciones de carga y/o descarga y por la tarde continuaba su viaje.

Dedicados durante toda su existencia al tráfico frutero y carga general, en 1972 los tres barcos de Naviera del Pilar pasaron a la propiedad de Naviera del Atlántico, siendo renombrados “Delfín del Salazar”, “Delfín del Adriático” y “Delfín del Cantábrico”, respectivamente. Por entonces eran unos buques obsoletos y anticuados en cuanto a su habilitación y equipos técnicos, pese a lo cual las tripulaciones que en ellos navegaron supieron sacarle buen provecho y por lo que a nuestro protagonista se refiere, en julio de 1985 causó baja y se vendió para desguace en Castellón.

De 2.464 toneladas brutas, 1.264 toneladas netas y 3.600 toneladas de peso muerto, medía 102 m de eslora total –98 m de eslora entre perpendiculares–, 14,95 m de manga, 6,58 m de puntal y 6,12 m de calado máximo. Estaba propulsado por un motor Sulzer –fabricado, bajo licencia, en los talleres de La Maquinista Terrestre y Marítima–, de 3.500 caballos sobre un eje y en sus primeros años de mar mantenía 16 nudos de velocidad. Disponía de cuatro bodegas y dos palos bípodes y escotillas Elcano-MacGregor y una superestructura central, así como camarotes para 10 pasajeros.

El buque "Delfín del Cantábrico", varado en el dique seco de Nuevo Vulcano
El buque «Delfín del Cantábrico», varado en el dique seco de Talleres Nuevo Vulcano

Bibliografía

Díaz Lorenzo, Juan Carlos (2004). Empresa Naviera Elcano. Seis décadas de historia. p. 311. Empresa Naviera Elcano, Madrid.

Ingeniería Naval, nº 308, pp. 100-101, febrero de 1961.

Foto: Gabriel Prado (archivo de Nicolás Arocha) y Jesús Nicolás Socorro

 

 

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