De la mar y los barcosDestacado

El buque frutero “Delfín del Salazar”, ex “El Salazar”

A la etapa de los buques fruteros españoles de la década de los años sesenta que tanto significaron en el transporte marítimo del plátano de Canarias, pertenece esta foto del buque “Delfín del Salazar”, al que vemos en seco varado en el dique deponente de Talleres Nuevo Vulcano, en Barcelona. Una instalación centenaria, única en España, de patente británica, que desapareció hace algunos años.

Este buque era el cuarto del tipo V del Plan de Nuevas Construcciones de la Empresa Nacional Elcano, una serie de seis fruteros construidos para cubrir las necesidades de la exportación frutera de Canarias y Levante. Propiedad de Naviera del Pilar, empresa con sede en Madrid, estuvo fletado por la Gerencia Marítima Frutera, que tenía delegaciones en los puertos de Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma y San Sebastián de La Gomera.

Aunque con algunas diferencias entre ellos, los dos primeros buques del tipo V fueron construidos en el astillero de la Empresa Nacional Elcano en Sevilla. Llamados sobre el proyecto “El Panadés” y “El Roncal”, entraron en servicio en abril y junio de 1957 renombrados “Torres de Cuarte” y “Torres de Serranos”, tras su adquisición estando en grada por la naviera valenciana COFRUNA.

Los cuatro siguientes fueron adjudicados al astillero de la Empresa Nacional Bazán en San Fernando, Cádiz, en cuya matrícula naval quedaron inscritos. De ellos, el primero se entregó en agosto de 1957 con el nombre de “Miguel M. de Pinillos”, tras su adquisición por Compañía Marítima Frutera –luego Naviera Pinillos– y los tres siguientes fueron los buques “El Salazar” –“El Bierzo”, sobre el proyecto–, “El Priorato” y “El Baztán”, de Naviera del Pilar, sociedad que tuvo poco más de una década de existencia.

Construcción número 27 del citado astillero gaditano, el 18 de enero de 1957 se procedió a la puesta de quilla y el 29 de julio del citado año resbaló por la grada con el ceremonial acostumbrado. El 28 de febrero de 1958 realizó las pruebas de mar en las que alcanzó una velocidad máxima de 17,2 nudos. El casco del buque estaba totalmente soldado –a excepción de la traca de pantoque, ángulo de trancanil y cuadernas– y había sido construido por el sistema de prefabricación, sumando en total 102 bloques, de los cuales el de mayor peso fue el extremo de popa, de 61 toneladas.

Durante años el citado buque, así como sus “sister ships” cubrían la línea Mediterráneo-Canarias, con escalas en Barcelona, Tarragona, Valencia, Castellón, Melilla, Ceuta, Cádiz, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, San Sebastián de La Gomera y Santa Cruz de La Palma. Por lo general, el barco atracaba a primera hora de la mañana, realizaba operaciones de carga y/o descarga y por la tarde continuaba su viaje.

En sus inicios, no obstante, la línea Canarias-Barcelona con escalas intermedias llegaba a Marsella y Génova con plátanos y tomates de Canarias. En 1963, cuando el mercado francés e italiano se cerró, estuvo haciendo tráfico tramp desde la península al norte de Europa, llegando a cargar madera en Suecia y Finlandia para España. «Allí aprendí a navegar», recuerda el capitán Fernando Hernández García, años más tarde práctico del puerto de Santa Cruz de Tenerife, que embarcó en este buque como piloto, etapa en la que también cargaron pirita en Huelva para Salinetas (Gran Canaria). 

En octubre de 1963 se incorporó a la línea carreta de Naviera Pinillos con hacía escalas en once puertos y una tenía una rotación de 21 días. Para ello, primero pasó por el astillero donde había sido construido para la instalación de una nueva mano de puntales hasta un total de seis.

Dedicados durante toda su existencia al tráfico frutero y carga general, en 1972 los tres barcos de Naviera del Pilar pasaron a la propiedad de Naviera del Atlántico, siendo renombrados “Delfín del Salazar”, “Delfín del Adriático” y “Delfín del Cantábrico”, respectivamente. Por entonces eran unos buques obsoletos y anticuados en cuanto a su habilitación y equipos técnicos, pese a lo cual las tripulaciones que en ellos navegaron supieron sacarle buen provecho y por lo que a nuestro protagonista se refiere, en octubre  de 1983 causó baja y se vendió para desguace en Castellón.

De 2.468 toneladas brutas, 1.264 toneladas netas y 3.600 toneladas de peso muerto, medía 102 m de eslora total –98 m de eslora entre perpendiculares–, 14,95 m de manga, 6,58 m de puntal y 6,12 m de calado máximo. Estaba propulsado por un motor Sulzer –fabricado, bajo licencia, en los talleres de La Maquinista Terrestre y Marítima–, de 3.500 caballos sobre un eje y en sus primeros años de mar mantenía 16 nudos de velocidad. Disponía de cuatro bodegas y dos palos bípodes y escotillas Elcano-MacGregor y una superestructura central, así como camarotes para 10 pasajeros.

Bibliografía

Díaz Lorenzo, Juan Carlos (2004). Empresa Naviera Elcano. Seis décadas de historia. p. 311. Empresa Naviera Elcano, Madrid.

Foto: ¿autor¿ Publicada en el libro “Los Buques. Gran Enciclopedia del Mar”, Carroggio de Ediciones, Barcelona, 2003.

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5 Comentarios

  1. Felipe
    17 noviembre, 2021 at 11:12 am — Responder

    Enhorabuena. Muchas gracias.

  2. Felipe
    18 julio, 2022 at 5:48 pm — Responder

    Creo que faltan los puertos de Alicante Málaga en las escalas que realizaban.
    Disculpas.

  3. Elu Sanguino
    4 octubre, 2022 at 7:30 pm — Responder

    Sí. Alicante era escala. Mi padre fue años capitán del Delfin del Salazar.

  4. Felipe
    12 julio, 2023 at 8:59 pm — Responder

    Delfín del Salazar, capitán don Julio Cadiach Pasalaigua, después del galgo Delfín del Mediterráneo y si primer capitán. Tuve un error del que pido perdón, y lo atribuí a otro barco. Gracias.

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