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El buque-escuela “Cisne Branco”, huésped de A Coruña

Esta tarde se ha hecho de nuevo a la mar el buque-escuela brasileño “Cisne Branco”, embajador flotante de la Marina de Guerra del país carioca, después de tres días de estancia en el puerto de A Coruña, donde ha sido un huésped muy bien recibido. Está en el viaje de regreso de la expedición «Europa 2019», consistente en un viaje de 17.500 millas náuticas, 135 días de mar y 14 escalas.

Las escalas en el presente crucero de instrucción han sido Fortaleza (Brasil), Bridgetown (Barbados), Jacksonville (EE.UU.), Ponta Delgado (Açores), Brest y Rouen (Frania), La Haya (Holanda), Gotemburgo (Suecia), Aalborg (Dinamarca), Fredrikstad (Noruega), Bergen (Noruega), Aarhus (Dinamarca), Rostock (Alemania), Gdansk (Polonia) y La Coruña (España). Las siguientes serán Lisboa (Portugal), Mindelo (Cabo Verde) y Maceio (Brasil).

Construido en el astillero Damen, Amsterdam (Holanda), es una repetición del proyecto del buque “Stad Amsterdam”, inspirado en los “clippers” de finales del siglo XIX, rinde homenaje al himno de la Marina brasileña.

Aparejado de fragata de tres palos, le correspondió estrenarse en la conmemoración del quinto centenario del Descubrimiento de Brasil. Desde la puesta de quilla hasta su entrega transcurrieron 15 meses. Puesto en grada el primer bloque el 9 de noviembre de 1998, resbaló por la grada el 4 de agosto de 1999 y se entregó el 4 de febrero de 2000. El 9 de marzo siguiente causó alta en la Lista Oficial de Buques de la Marina de Guerra brasileña y desde entonces desempeña funciones de buque-escuela y embajador flotante.

Desplaza 1.038 toneladas a plena carga y son sus principales dimensiones 76 m de eslora total, 10,50 m de manga y 4,80 m de calado. Despliega 16 velas con una superficie de 2.195 metros cuadrados y el palo mayor mide 46,40 m de altura. Para los tiempos de calma chicha o meteorología adversa dispone de un motor principal de 1.000 caballos de potencia, que le permite mantener una velocidad de 15 nudos.

A vela y motor ha alcanzado una velocidad de 17,5 nudos. Tiene hélice transversal a proa para las maniobras en puerto y el barco conjuga la tradición de la vela con la modernidad de la tecnología. En sus líneas marineras muestra elegancia y finura y es una evocación de una etapa que tanta gloria dio a la historia de la navegación. Un blanco sueño de juventud.

Foto: J. Daniel Díaz

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