De la mar y los barcosDestacado

El buque cementero “Cementos Cantábrico” (1976-2018)

En el puerto de Bilbao acabó a mediados de 2018 la vida marinera del buque cementero español “Cementos Cantábrico”, después de que el día 18 de junio del citado año rindiera su último viaje comercial procedente de Runcorn (Cheshire, Inglaterra). Desde entonces quedó amarrado en el muelle de armamento que en otro tiempo perteneció a Astilleros del Cadagua y allí se procedió a su desmantelamiento a manos del personal de Desguace Industrial y Naval. El buque pertenecía al  Grupo Masaveu Tudela-Veguín y de su gestión se ocupaba el Grupo Alvargonzález.

Construcción número 123 de Astilleros del Cantábrico y Riera, Gijón, el 29 de abril de 1975 se procedió a la puesta de quilla y el 27 de febrero de 1976 resbaló por la grada con el citado nombre y el ceremonial acostumbrado. Después de realizadas las pruebas de mar, el 13 de marzo de 1976 entró en servicio enarbolando la contraseña de la sociedad Cementos del Cantábrico.

Es decir, tenía 42 años de vida marinera cuando llegó la hora del desguace, lo que pone de manifiesto tanto la calidad de construcción como el trabajo bien hecho de sus sucesivas tripulaciones y el buen mantenimiento aplicado durante todos estos años, lo que ha favorecido su longevidad. Este modelo se repitió en la construcción de otros buques del mismo tipo, lo que acredita la fiabilidad del proyecto.

Era un buque de 3.052 toneladas brutas, 1.607 toneladas netas y 5.542 toneladas de peso muerto, siendo sus principales dimensiones 108,57 m de eslora total –99 m de eslora entre perpendiculares–, 15,93 m de manga, 8,16 m de puntal y 6,64 m de calado máximo. Tenía una capacidad de carga de 5.522 metros cúbicos y estaba propulsado por un motor Barreras-Deutz RBV 12M350, de 4.000 caballos de potencia sobre un eje y mantenía una velocidad de 15,5 nudos de velocidad. Código IMO 7400443.

Foto: José R. Montero

Anterior artículo

El puerto de Valencia autoriza el sistema MTTS a Balearia

Siguiente artículo

El ferry “Las Palmas de Gran Canaria”, a la línea de Nador