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El acorazado “Jaime I” en Santa Cruz de Tenerife (1936)

A mediodía del 4 de mayo de 1936, el acorazado “Jaime I” –comandante, capitán de navío Julio Iglesias– apareció frente al puerto y la ciudad marinera de Santa Cruz de Tenerife. Se trataba del buque insignia de la Escuadra que se desplazaba a Canarias para unas maniobras navales, que fueron las últimas de la Armada española en tiempos de la Segunda República.

Tras el acorazado llegaron el crucero “Méndez Núñez” –comandante, capitán de fragata Cervera–, en el que enarbolaba su insignia el contralmirante Piña y los destructores “Almirante Antequera”, “Sánchez Barcáiztegui”, “Lepanto” y “Almirante Valdés”, estando los tres primeros bajo el mando de los comandantes, capitanes de fragata Rodrigo Núñez, Trinidad Matres y Valentín Fuentes y el cuarto del capitán de navío Miguel Fontenla, jefe de la Escuadrilla de Destructores.

A bordo del acorazado “Jaime I” estaba embarcado el vicealmirante Salas, jefe del Estado Mayor de la Armada, que había sido ministro de Marina en el gobierno de Alejandro Lerroux.

En el puerto de La Luz y Las Palmas y bajo el mando del vicealmirante Mier, arribaron los cruceros “Miguel de Cervantes”, “Almirante Cervera” y “Libertad”, así como los destructores “Churruca”, “Almirante Ferrándiz”, “José Luis Díez” y “Alcalá Galiano”.

Debido a su calado, el acorazado “Jaime I” atracó en la última sección del muelle sur, entonces en obras, mientras que el crucero “Méndez Núñez” fondeó frente a los varaderos de Hamilton y los destructores, por parejas y abarloados, frente al Cuartel de Ingenieros. “En los muelles congregáronse centenares de personas para presenciar la llegada de los buques de guerra”.[1]

Tres días más tarde, a la agrupación surta en el puerto de Santa Cruz de Tenerife se unieron los submarinos C1 “Isaac Peral”, C-2, C-3, C-4 y C-6 –comandantes, capitanes de corbeta Lara, Mata, Salas, Duguarode y Romero–, que procedían de Ceuta y quedaron fondeados y abarloados frente al Cuartel de Ingenieros. El día 9 de mayo llegaron el submarino B-5 –comandante Javier– y el remolcador “Cíclope”.

El día 4 de mayo, por la tarde, el comandante general de Canarias acudió a bordo del acorazado “Jaime I” para cumplimentar al vicealmirante Salas. Al día siguiente, los comandantes de los buques citados y otros oficiales visitaron al general Franco en el palacio de Capitanía General, en la plaza de Weyler. De aquel encuentro existe una foto en la que aparece Franco con las autoridades civiles de la provincia y de la Armada y entre ellos el entonces capitán de corbeta Luis Carrero Blanco, oficial de órdenes del almirante jefe del Estado Mayor de la Armada.

Los ejercicios de la Armada española en aguas de Canarias se desarrollaron durante los días 11 y 13 de mayo, a cuyo término intercambiaron de base las dos divisiones, viniendo a Santa Cruz de Tenerife la que mandaba el comandante general de la Escuadra, vicealmirante Mier y a La Luz y Las Palmas la que estaba bajo el mando del contralmirante Piña. Apenas dos meses después se produciría el levantamiento militar y comenzaría la guerra civil, en la que se truncaría el destino de algunos de los buques y de las dotaciones que estuvieron en Canarias. 

Nota:

[1] La Prensa, 5 de mayo de 1936.

Bibliografía:

Díaz Lorenzo, Juan Carlos (1997). “Presencia de la Armada en el puerto tinerfeño”, pp. 103-104. Tomo II de la obra titulada Puerto y plaza fuerte. Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife y Tauro Producciones, Madrid.

Foto: Archivo de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife

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