El mundo de la aviación

“Cornisa Cantábrica”, séptimo avión Douglas DC-10 de Iberia

El emblemático avión Douglas DC-10 serie –30 es uno de los iconos de la gran Iberia, aquella gran compañía que –como hemos dicho muchas veces–, tanto nos enorgullecía dentro y fuera del país. Tuvimos ocasión de volar muchas veces a bordo de este excelente avión, tanto en vuelos internacionales como nacionales, sobre todo en su última etapa, cuando cubrieron la línea entre Madrid, Tenerife y Gran Canaria.

En la imagen vemos al séptimo Douglas DC-10 de Iberia, matrícula EC-CSK, en corta final en un vuelo al aeropuerto de Heathrow. Recibió el nombre de “Cornisa Cantábrica” y entró en servicio en mayo de 1976 y en marzo de 1984 pasó a formar parte de VIASA (YV-139C). En enero de 1997 retornó a Iberia (EC-GNG) y en 2008 se desguazó en Greenwood.

Número de serie 46953/LN225, realizó su primer vuelo el 24 de marzo de 1976. En su origen tenía capacidad para 252 pasajeros, de ellos 20 en primera clase y 232 en turista y en su última etapa llegó a 280 pasajeros. Estaba propulsado por tres motores General Electric CF650C2, con un empuje de 23.154 kgs,  una autonomía máxima de 12.000 kilómetros.

Foto: vía Jorge Sampol Herrero / Compañías españolas de ayer

 

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2 Comentarios

  1. Carlos M
    24 agosto, 2021 at 7:32 pm — Responder

    Tuve la suerte y el honor de viajar en él más de unas navidades desde el 97 al 2000 en la ruta CCS-MAD Y ahora que dice que perteneció a viasa, y viendo la matrícula acabada en 139C de memoria estoy casi seguro que también volé en este mítico avión al igual que en el costa brava o en el costa dorada, contaba apenas con 8 añitos cuando volvimos a Canarias en el año 90, a partir de entonces casi todas las navidades hasta la entrada del A340-300 en la ruta (Rosalía de Castro recuerdo que fue el primero En que monté) éramos asiduos pasajeros de los DC-10 tanto en Iberia como en Viasa, y posteriormente en Avensa (Que gran desastre) y sus intentos de querer parecerse a estas míticas de los 90-2000. Que poco queda Y como ha cambiado el panorama a peor desde entonces. Suerte que la tecnología “salva los muebles” en algunos casos, pero aquella atención, servicio y calidades quedarán para el recuerdo.

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