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Brille la luz perpetua para el p. Manuel Segura Morales, sj

De los profesores que a lo largo de nuestra vida nos han dejado huella imborrable y gratitud imperecedera, uno de ellos es el sacerdote jesuita Manuel Segura Morales, que ha llegado a la Casa del Padre a sus 94 años de magisterio fecundo, profundo humanismo y marcado carácter social. Le tratamos de manera muy directa entre 1979 y 1982, cuando impartía docencia en la Escuela de Formación del Profesorado de Santa Cruz de Tenerife, ciudad donde residió por espacio de 24 años y que pensamos tiene una deuda pendiente de gratitud con esta figura egregia.

Las formas del profesor Segura Morales nos cautivaron sobremanera desde el primer momento en que le conocimos. En poco tiempo, cada encuentro en el aula se convirtió en un disfrute del conocimiento y de la grandeza humana que él representaba en su manifiesta humildad. En su expresión rendía homenaje, sin que lo pretendiera, a su gran capacidad pedagógica y sociológica, maestría en la que, desde hacía años y los que vendrían después, acreditó siempre una muy elevada competencia.

El profesor Segura Morales despertaba especial aprecio y admiración entre quienes éramos sus alumnos. Su tono suave y pausado se convertía en un imán que era capaz de atraer dócilmente a los más distraídos o renuentes. Manolo, que así quería que le llamáramos, tenía entonces poco más de cincuenta años y atesoraba dos décadas de ordenación sacerdotal. Hacía un año que había llegado a Santa Cruz de Tenerife y su fama de hombre culto y comprometido trascendía más allá de las aulas.

En esta hora de gratitud a su memoria y dilatada trayectoria, queremos recordar que Manuel Segura Morales nació el 25 de octubre de 1928 en Granada y tuvo el honor de que el insigne Manuel de Falla fuera su padrino de bautismo, de quien recordaba que siempre le había instruido en la fe y le trató con especial afecto hasta sus doce años, cuando en 1940 emigró a Argentina.

Estudió en el colegio de los Maristas de Granada y en octubre de 1945, cuando contaba 17 años, ingresó en la Orden de los Jesuitas, cursando noviciado y juniorado hasta 1950 en El Puerto de Santa María. Entre 1950 y 1953 realizó estudios de Filosofía en Sant Cugat del Vallés; luego, la carrera de Magisterio entre 1953 y 1954 en El Puerto de Santa María; y las licenciaturas de Teología y Filosofía en la Facultad de Heythrop College de Oxford, en Inglaterra, entre 1954 y 1958.

El 15 de julio de 1957 se ordenó sacerdote en su ciudad natal y en diciembre de 1962 profesó los últimos votos en Córdoba, después de la tercera probación en San Jerónimo (Murcia) y su etapa en la curia de Sevilla (1959-1963), año en el que se trasladó a Asunción (Paraguay) como viceprovincial. Estando en aquel país latinoamericano se doctoró en Pedagogía por la Universidad de Asunción y años más tarde en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Valencia.

Entre 1969 y 1972 permaneció destinado como provincial en Santiago de Chile, año en el que regresa a Úbeda como superior y director del Colegio SAFA. Entre 1974 y 1977 estuvo en Córdoba como rector de la Fundación SAFA y en 1977 llegó a Santa Cruz de Tenerife, donde residió hasta 2003, desempeñando, entre otras funciones destacadas, las de profesor en la Escuela de Formación del Profesorado de la Universidad de La Laguna; profesor del Seminario Mayor Diocesano, profesor de la Escuela de Trabajo Social, miembro de la Comisión de Pastoral Juvenil Vocacional. Además de superior de la Orden en Tenerife, impartió docencia en Pastoral Universitaria, cursos sobre Drogadicción y Delincuencia Juvenil y competencia social para docentes.

Entre 2003 y 2010 ejerció como superior de la Orden en Almería, donde continuó con su labor docente y formativa y lo mismo entre 2010 y 2022 en Córdoba, siempre con un trabajo constante y dedicación en su fe y vocación. Autor de seis libros de su especialidad, en mayo de 2012 regresó a Tenerife para recibir el nombramiento de doctor honoris causa por la Universidad de San Fernando de La Laguna, sesión académica altamente emotiva, de cuyo discurso extraemos el siguiente mensaje: “Enseñar a otros es una gloria, una vocación maravillosa”.

Desde el pasado 21 de junio, a sus 94 años, el padre Manuel Segura Morales se encuentra en la Casa del Padre, después de 64 años de sacerdocio y 76 en la Compañía de Jesús. Disfruta, ahora, del descanso eterno “y brille para él la luz perpetua, porque tú eres compasivo”.

Descanse en paz el padre Manuel Segura Morales s.j. y viva siempre en la memoria fértil de quienes tuvimos el alto honor de conocerle y tenerle entre los profesores que nos han dejado una huella imperecedera, impregnada de vocación, sabiduría, honor, lealtad y gratitud. 

Foto: ULL

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1 Comentario

  1. Juan Càrdenas
    27 junio, 2022 at 6:39 am — Responder

    Descanse en paz el padre Segura y mi más sentidas condolencias a la comunidad Jesuitas ;orden religiosa que tanto y con tanto èxito han hecho y siguen haciendo por la formación humana y tècnica de muchísimos jóvenes españoles desde sus modélicos centros de F.P hasta el prestigioso ICAI de la Universidad de Comillas..

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