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“Benisanet” (1948-1972), el último vapor de NEASA

El último de los cuatro primeros buques de Naviera de Exportación Agrícola (NEASA) recibió el nombre de “Benisanet”. Al igual que los tres precedentes, nombrados “Benicasim”, “Benicarló” y “Benidorm”, tomó forma en el astillero de la Sociedad Española de Construcción Naval en Sestao, de cuya factoría era la construcción número 54 y entró en servicio en junio de 1954, diez meses después de su botadura, inscrito en la matrícula naval de Bilbao.

Era un modelo anticuado resultado de las circunstancias de la inmediata posguerra aunque había sido mejorado respecto de los anteriores, si bien el equipo propulsor era similar, formado por una máquina de vapor alternativa doble compound Christiansen & Meyer y dos calderas Lamont Mercier. Desarrollaba una potencia de 1.800 caballos sobre un eje y mantenía una velocidad de 12 nudos con buen tiempo y el casco limpio.

Fundada en 1942, Naviera de Exportación Agrícola (NEASA) inició su andadura en 1945 a la entrega del buque “Benicasim”, que era repetición de un proyecto del astillero del que también se construyeron otros dos buques, “Tajo” y “Segre” para la Compañía Marítima Frutera, de Cádiz, que era una de las accionistas de NEASA junto a Naviera Aznar y otros participantes.

NEASA orientó su actividad a la explotación de líneas comerciales entre España y el Mediterráneo oriental y de destacar, como señala Alberto Mantilla, que todos sus buques fueron de nueva construcción, de los cuales solo uno permaneció al servicio de la empresa hasta su desguace, que fue el primero de ellos. En 1985 acabó su andadura, después de su intervención por el BCI, con el estreno, entonces reciente, de tres rolones construidos en ASCON.

Por lo que se refiere al buque “Benisanet”, en 1971 se vendió al armador gallego Benjamín Suárez García, de Vigo, siendo renombrado “Bensu” al año siguiente. Dedicado a carga de graneles, el 3 de enero de 1979 navegaba cerca de las costas de Gerona con mal tiempo y escoró de tal manera por corrimiento de la carga que se paró la máquina propulsora. A merced de las olas y la corriente fue derivando hacia la costa y embarrancó en las proximidades de Palamós, en una zona rocosa denominada D’es Monestri.

La tripulación consiguió ponerse a salvo con la ayuda de los vecinos de la zona, siendo de destacar la acción de dos palamosenses, el mecánico Jordi Garreta y el patrón Joan Martí Brull, que se ofrecieron voluntarios para rescatar y llevar a tierra en un bote de remos al primer oficial Crespo y a su hija de cuatro años, María Luisa, para ponerles a salvo en condiciones meteorológicas adversas, por lo que fueron galardonados con la Medalla de Salvamento de Náufragos (El País, 15 de junio de 1979), en un acto celebrado el 23 de junio en la Casa del Mar de Palamós y presidido por el almirante Severo Martín Allegue.

El buque fue declarado pérdida total y en los meses siguientes, durante las labores de desguace, se idearon varios procedimientos para tratar de descargar y retirar los elementos de valor, pese a la acción de los saqueadores de turno y los amigos del vandalismo. Finalmente, los restos del buque fueron volados el 24 de abril de 1982 por buzos artificieros de la Armada y todavía en la actualidad los submarinistas pueden descubrir algunos restos a escasa profundidad.

De 2.742 toneladas brutas y 2.100 toneladas de peso muerto, medía 94,80 m de eslora total –88,40 m de eslora entre perpendiculares–, 13,10 m de manga y 7,60 m de puntal. Tenía una estampa marinera agraciada que recordaba a los fruteros del norte de Europa, en un casco de tres islas y una chimenea bien proporcionada. Estaba compartimentado en cuatro bodegas atendidas y disponía de alojamiento para 12 pasajeros, servicio que fue utilizado con frecuencia. Código IMO 5041152.

Visto en toda su eslora por la banda de babor
Visto en toda su eslora por la banda de babor
El vapor "Bensu", en su lecho de muerte
El vapor «Bensu», en su lecho de muerte
Restos del vapor "Bensu" tras la voladura de la Armada
Restos del vapor «Bensu» tras la voladura de la Armada

Fotos: archivo de Teo Diedrich vía Alberto Mantilla Pérez y blog de ClaraCristinafotografía

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