El mundo de la aviación

Antonov An-74, un avión de efecto Coanda

La noticia del triste final del avión Antonov An-74TK-100, matrícula UR-CKC, de Cavok Air, en el aeropuerto de Sao Tomé, ha sorprendido en los medios aeronáuticos españoles y, especialmente, en Canarias, donde era conocido pues había protagonizado algunos hechos de interés. Al parecer, según fuentes ucranianas, uno o más pájaros han podido ser los causantes del accidente al afectar al motor derecho cuando el avión se encontraba en carrera de despegue y el piloto abortó la operación, precipitándose por el talud de la pista al faltarle espacio físico para frenarlo a tiempo.

De verlo en el aeropuerto de Valencia descargando material para la fábrica Ford, como apunta Pedro Hernández Garcí, de sus frecuentes escalas en el aeropuerto de Gran Canaria en sus idas y venidas al continente africano; de cuando trajo delfines para el Loro Parque en Puerto de la Cruz (Tenerife), como destaca Daniel Santos y su reciente escala, el pasado 19 de julio, en el aeropuerto Tenerife Norte, en el que descargó las piezas de la reversa del motor derecho de un avión Boeing B-737 de Ryanair, que había engullido una o más aves en el despegue del aeropuerto de Madrid. No deja de ser casual que el mismo motivo haya provocado su final.

Es un avión de llamativa apariencia por la peculiar disposición de los motores, como podemos observar en la fotografía de nuestro colaborador Luciano de la Rosa, que lo captó en vuelo tras su despegue hace unos días del aeropuerto Tenerife Norte. El avión accidentado, en concreto, tenía 25 años de vida aeronáutica.

El modelo Antonov An-74 realizó su primer vuelo en noviembre de 1983 y en total se han fabricado 81 unidades. La característica más interesante es la aplicación del concepto Upper-Surface Blowing (USB) o soplado sobre el extradós, en el que el chorro generado por los motores turbofán de alta relación de derivación se dirige por medio de unos flaps de borde de fuga de diseño especial, que canalizan eventualmente el empuje del reactor hacia abajo en lo que se conoce como efecto Coanda. La aplicación de este principio exige ubicar los motores por encima y delante de las alas, muy próximos al fuselaje, para reducir en lo posible problemas de asimetría.

Se trata de una evolución del modelo Antonov An-72, proyectado como transporte táctico con capacidad STOL, aunque también se ha fabricado en versiones comerciales. Propulsado por dos motores Lotarev D-36, a velocidad de crucero de 550 km/h le permite una autonomía de 4.325 kilómetros. Entre sus cualidades, está capacitado para operar en condiciones difíciles en regiones polares.

El proyecto Antonov An-72 corresponde al primer avión reactor del fabricante aeronáutico Antonov, con sede en Ucrania. Nació en tiempos de la Unión Soviética y el 22 de diciembre de 1977 voló por primera vez. Existen varias versiones y tiene cierta similitud con un avión experimental llamado Boeing YC-14 y la voz popular rusa lo ha motejado “Cheburashka”, pues recuerda a la caricatura de una osita de dibujos animados muy popular en las historias infantiles de la extinta URSS.

Foto: Luciano de la Rosa (canaryluc.com)

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