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Ante las grandes fusiones, los puertos mueven ficha

La industria marítima y portuaria vive un momento de transformación. Muchos de estos cambios, sin duda, provocados por la propia crisis sanitaria. Cuando los debates se centran en como implantar y desarrollar la digitalización, mejorar la gestión y eficiencia de las instalaciones o en la aplicación de las mejores medidas de protección del medio ambiente, existen otras cuestiones que se tratan menos, pero cuyo calado obligará a replantear en breve el modelo de negocio de los sistemas portuarios.

La oleada de fusiones empresariales que se está produciendo, así como las integraciones verticales entre todos los agentes de la cadena logística, están favoreciendo una agrupación considerable del tejido empresarial en el ámbito marítimo-portuario. Estas concentraciones de actividad nos conducen inevitablemente a un incremento monopolístico, a una pérdida de control sobre los precios y calidad de los servicios, así como a la centralización de las rutas marítimas en hubs gestionados por grandes grupos empresariales o navieras.

La agrupación de la carga sitúa a los puertos en una posición de riesgo ante la posible perdida de actividad, si estos son excluidos de las rutas predominantes. Para contrarrestar la pérdida de tráfico, la estrategia adoptada por algunos enclaves portuarios que disponen de suficiente capacidad financiera y libertad de acción, es adelantarse a este problema tratando de establecerse y expandirse desde otros enclaves internacionales. Esta presencia, preferiblemente tomando parte en los órganos de decisión y accionariado de terminales o puertos privados, permite mantener conectividad y carga.

La apuesta se basa por tanto en una fuerte internacionalización, en la participación directa en empresas e instalaciones, o alternativamente sellando alianzas sólidas con entidad jurídica suficiente para garantizar un intercambio permanente de servicios y mercancías. La introducción de grandes compañías productoras y exportadoras de productos en los recintos marítimos o startups de servicios marítimo-náuticos, pueden ser consideradas también como acciones favorables. Se trata de reconvertir los puertos en nuevos modelos de centro de negocios de ámbito nacional e internacional, siendo mucho más dinámicos y abiertos al exterior, permitiendo la entrada de alternativas de negocio.

Obviamente acciones de este tipo fuera del ámbito local o nacional, no están al alcance de cualquier instalación portuaria y no solo por la capacidad financiera o de inversión necesaria, sino por la propia legislación que regula el sistema portuario estatal en algunos países. Sin embargo, hay puertos que anticipándose a lo que pudiera acontecer, han iniciado acciones en este sentido, promoviendo importantes inversiones fuera de su ámbito nacional.

Un buen ejemplo lo conforma el puerto de Rotterdam. Controla al menos el 30% de las acciones del Puerto brasileño de Pecem, un enclave estratégico, exportador de materias primas, productos energéticos y químicos entre otros.

Asimismo, los puertos chinos han iniciado un proceso de regionalización, basado en la distribución de la carga, para reducir “el fuego amigo” entre instalaciones. Este proceso trata de recuperar también tráficos y liderazgos para sus infraestructuras a nivel global, permitiendo a las que están peor situadas, incrementar de nuevo sus cifras de movimientos. La adquisición china del puerto griego del Pireo para consolidar la ruta de la seda sigue esta misma estrategia y ha permitido que estas instalaciones pasen del puesto decimoséptimo en el ranking europeo, a meritoria cuarta posición en manipulación de carga en menos de diez años.

En el Mar Rojo, DP World se ha asociado con la Autoridad Portuaria de Arabia Saudita para lanzar la primera línea que conecta el puerto dubaití de Jebel Ali, con el puerto egipcio de Sokhna. Todas las terminales en escalas intermedias pertenecen al mismo terminalista, DPW.

La Autoridad Portuaria de Abu Dhabi, cumpliendo con su plan estratégico, ha adquirido la compañía logística Micco Logistics. Es la manera de integrar la experiencia de esta última para la captación de nuevos contratos de transporte, de almacenamiento, distribución y estiba. Asimismo, Abu Dhabi Ports, ha sellado un acuerdo con Allianz Marine & Logistics Services, para operar servicios de logística marítima integrada, incluyendo logística comercial, operaciones en alta mar, zona industrial y servicios marítimos onshore y offshore.

Son algunos ejemplos de lo que se está llevando a cabo en grandes puertos. Una fuerte apuesta por la internacionalización, la expansión de su ámbito de influencia para garantizar el nivel de actividad y permanecer dentro de las principales rutas y hubs de distribución, haciendo frente así al control de las grandes alianzas empresariales.  

No lleguemos tarde al futuro.

Foto: Kroisenbrunner

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