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“Anatomía de un barco”, mural de César Manrique (1966)

Obra poco conocida del extraordinario artista lanzaroteño César Manrique –excepto para los especialistas y el sector náutico– es el inmenso mural titulado “Anatomía de un barco”, ubicado en el salón de actos de la Sección de Náutica, Máquinas y Radioelectrónica Naval de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de la Universidad de La Laguna. Forma parte del rico patrimonio artístico del primer centro universitario de Canarias y en este caso se trata de un excelente ejemplo, que data de 1966.

Aunque tiene un precedente en un mural fechado en 1962 que se encuentra en el Casino de Arrecife, esta pieza de 1966, justo en el año de su regreso de Nueva York, posee incluso un mayor dramatismo. Manrique se vanaglorió entonces de que esta obra la había hecho en dos meses, echando mano de materiales procedentes de desguaces del astillero Industrias Navales de Tenerife, ubicado en el muelle de ribera del puerto tinerfeño.

El profesor Francisco Galante –siempre bien recordado docente y amigo– señala que aunque la obra se ha relacionado con los “objetos encontrados” del dadaísmo, resulta oportuno adscribirlo a la técnica del “assemblage”, dado que reutiliza materiales desechados para darles un nuevo valor estético, sin olvidar que la pintura fue siempre el argumento principal de la vida del artista. Existe otro mural del mismo autor, titulado “Máquina para la mar”, que se encuentra en el salón cafetería del citado centro docente.

El 23 de mayo de 2019, coincidiendo con los actos conmemorativos del centenario del nacimiento de César Manrique, se celebró un encuentro en el salón de actos de la Escuela de Náutica en la que se encuentra ubicado el citado mural, en el que intervinieron el rector de la Universidad de La Laguna, Antonio Martinón; el subdirector de la Sección, Antonio Burgos y el catedrático de Historia del Arte y director de la Cátedra Cultural César Manrique de la ULL, Francisco Galante.

El entonces rector, Antonio Martinón, reivindicó el rico patrimonio artístico con que cuenta la Universidad de La Laguna, del cual este mural es un excelente ejemplo, y lamentó que una de los objetivos que han quedado pendientes durante su mandato ha sido materializar su idea de un museo en el que esas obras puedan ser puestas a disposición del público. En sus palabras, la difusión de la cultura es una de las tareas más valiosas de la universidad, como complemento a la docencia, la investigación y la transferencia de conocimientos.

Por su parte, el profesor Antonio Burgos, aprovechó la ocasión para recordar la existencia en su centro de una obra artística de este calibre, así como de otra pieza ubicada en la cafetería y una instalación en el parking, también firmadas por Manrique. Hizo cierta autocrítica al señalar que, hasta la fecha, los diferentes equipos de gobierno del centro no han sabido transmitir al alumnado el gran valor de estas piezas.

El profesor Francisco Galante, además de explicar detalles de la obra, también destacó la figura de Manrique como activista comprometido con el paisaje y su conservación, movido no por la política sino por el “amor al territorio”. Razón por la cual lamentó que su figura no sea muy conocida entre las personas más jóvenes porque, a su juicio, “ojalá existiera hoy un Manrique para remover las conciencias sobre la conservación de la naturaleza y del patrimonio”.

"Máquina para la mar" (1966), mural situado en el bar de la Escuela de Náutica
«Máquina para la mar» (1966), mural situado en el bar de la Escuela de Náutica
Francisco Galante, Antonio Burgos y Antonio Martinón, en el acto celebrado en la Escuela de Náutica
Francisco Galante, Antonio Burgos y Antonio Martinón, en el acto celebrado en la Escuela de Náutica (23 de mayo de 2019)

Fotos: Emeterio Suárez

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