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Accidentes con botes salvavidas y de rescate. Fallos de diseño (1)
15 noviembre, 2021 por Roberto González Díaz

Accidentes con botes salvavidas y de rescate. Fallos de diseño (1)

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3 Comentarios

  • 14 Nov, 2021

    Laureano

    Sea bienvenido y le agradezco enormemente su colaboración en esta web tan entrañable y marinera.

  • 15 Nov, 2021

    Senen

    Por supuesto corrroboro lo expuesto en este artículo;siempre fue abordo un caballo de batalla para todos que veíamos con ansiedad y preocupación la diicotomia de ser responsables ante la pasividad,miedo a no se que,o falta de gestión que llegaba a convertirse en un tema TABÚ.los mantenimientos periódicos y falta de personal o sea costos de explotación,siempre fueron subestimados me intriga que después de todo este tiempo que dejé los barcos no se haya puesto solución.y me temo que llenar folios de lo que pasa abordo servirá para poco ya que el papel lo admite todo.

  • 15 Nov, 2021

    Juan Cárdenas Soriano

    Comentarios al artículo del Capitán Roberto Gonzalez.
    Hace algún tiempo que no paso como colaborador por las páginas de Puente de Mando, aunque sí lo hago diariamente como lector y a veces en varias ocasiones. A los artículos del doctor Juan Carlos Díaz Lorenzo se unen los de nuevos e interesantes colaboradores, como es el caso del Capitán Roberto González Díaz, en el que deja constancia, aparte de su preocupación por los graves e inexplicables accidentes en el terreno de la seguridad, de sus conocimientos sobre el cuidado y mantenimiento de los equipos y componentes de seguridad de un buque.
    Los que pertenecemos a la vieja escuela, no alcanzamos a comprender ciertas cosas de los nuevos tiempos en el que sobran reglamentos y normativas de dudosa eficacia, siendo el dinero en detrimento de la seguridad lo único que importa y marca las pautas a seguir. Las sociedades de clasificación, las autoridades de los países de bandera y en ocasiones el matrimonio de ambas instituciones, unido a tripulaciones de dudosa formación y/o experiencia, conforman un coctel de difícil digestión.
    Para los que vivimos en otros tiempos, nos resulta difícil de entender, por ejemplo, el que se haya convertido y aceptado como normal, el hecho de que en el momento que empieza el invierno y los malos tiempos, comiencen a caer contenedores al agua por no salir debidamente trincados como consecuencia de deficientes sistemas proyectados tierra a dentro por alguien que nunca conoció o sufrió temporal alguno y que incomprensiblemente cuentan con todas las aprobaciones de reglamentos e instituciones.
    Sistemas que tienen como único fin el reducir el tiempo de estancia en puerto, a sabiendas de que las reducidas tripulaciones carecen tanto de tiempo durante la navegación, como de posibilidades de controlar o reforzar trincas en caso necesario en esos incomprensibles y enormes buques que con toda impunidad siembran los mares de contenedores vacíos y cargados; gran parte de ellos de peligrosísimas mercancías que envenenan los mares, aparte de suponer un gravísimo riesgo para la seguridad de la navegación.
    Nunca me cansaré de decir que aquí los gravemente perjudicados por este estado de cosas, son el medio ambiente y las compañías aseguradoras; estas últimas serían las únicas que con las correspondiente primas y franquicias en cada caso y con la ayuda de los correspondientes expertos, podrían minimizar o acabar con este estado de cosas y sus graves consecuencias; quizás cuando se den cuenta y traten de tomar alguna medida, sea demasiado tarde.
    Pero volvamos al artículo del capitán Roberto González Díaz relativo a otra naciente siniestralidad debido a graves deficiencias de los equipos de salvamento que se vienen produciendo de forma un tanto alarmante. Permítaseme establecer algunas comparaciones con tiempos pretéritos y para ello remitirme a publicaciones como: “Instrucciones generales para los Servicios Marítimos” de Compañía Trasatlántica Española; reglamento cuyo conocimiento y cumplimento por parte de la oficialidad y dotación del buque era obligatorio.
    En el capítulo XII del citado reglamento relativo a “Accidentes, averías y siniestros” edición de Julio del 1955, se puede leer en su artículo 12, entre otras normas de obligado cumplimiento la siguiente: “Semanalmente serán baldeadas todas las embarcaciones menores, asegurándose del funcionamiento de sus espiches, buen estado del calafateo, pertrechos, etc., y, la buena y completa instrucción del personal, con la práctica muy repetida de los ejercicios de abandono de del buque.”
    Igualmente, en el punto i) del capítulo V referente a las responsabilidades del Primer Oficial, en el “Reglamento de Régimen Interior”, de aplicación en las navieras: Transporte de Petróleos S.A., Naviera Castilla S.A., Naviera Montañesa, Frigoríficos Marítimos S.A., y C.O.F.R.I.S.A editado en 1968; se puede leer:
    “Dirigirá, en cuantas ocasiones el Capitán se lo ordene, las maniobras de zafar los botes salvavidas y arriar los mismos con sus dotaciones, efectuando simulacros de abandono de buques. Igualmente, ordenará la conservación de los botes salvavidas y, anualmente, en todas las reparaciones, se ocuparán de disponer la inspección y revisión, así como renovación, del equipo que fuese preciso”.
    Aunque esto suene a memoria histórica, si es cierto que tiempos pasados fueron mejores al menos para la Marina Mercante; así lo veo yo…

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