De la mar y los barcosDestacado

A propósito de un centenario. El vapor “Candina” (1928-1966)

La sociedad mercantil anónima Compañía Naviera Bidasoa se constituyó en agosto de 1919 en Bilbao, con el objetivo de dedicarse a “la explotación del transporte y comercio marítimos por medio de buques de vapor o de vela; a la compraventa de uno y otros…”.[1] Tenía un capital social de 500.000 pesetas representado por mil acciones de 500 pesetas cada una, duración indefinida y su primer consejo de administración estuvo presidido por Ramón de Vicuña y Epalza.

Figura también el capitán Antonio Candina e Ibarra, que compartía la gerencia con Ramón Echevarría y Pinagua. Del consejo de administración formaban parte José María Alday y Larragoitia (secretario) y José María Zalvidea y Alzola (vocal). Todos ellos eran personalidades de relieve en el Bilbao industrial y mercantil de la época y en el caso que nos ocupa, una rama de la familia Candina ha continuado en el negocio marítimo y es la cuarta generación, representada por José M. Candina Laka, la que sigue en activo y mantiene el nombre de su bisabuelo vinculado al sector.  

Compañía Naviera Bidasoa tuvo una existencia de casi dos décadas y su final llegó de forma abrupta en 1936, en el comienzo de la guerra civil. Once buques formaron parte de su contraseña, aunque la propiedad no era uniforme de la sociedad, sino representada en distintos porcentajes por cada uno de sus accionistas. Sin embargo, la gestión comercial, las tripulaciones, los fletes y las inspecciones se hacían de manera conjunta. Todos ellos fueron adquiridos de segunda mano en el periodo comprendido entre 1919 y 1933.

Respecto del buque que luego se llamó “Candina”, era un vapor típico de la construcción naval británica de la época, con cuatro bodegas situadas dos a proa y dos a popa de la superestructura central en la que, además de los alojamientos y control también estaba la máquina alternativa de triple expansión y las calderas, enmarcado todo ello en un casco de cajas de proa recta y popa de espejo

Construcción número 112 del astillero Tyne Iron Shipbuilding Co., factoría de Willington Quay, fue botado el 3 de diciembre de 1896 con el nombre de “Gloxinia” y entregado en enero de 1897 a la compañía Stag Line, de cuya gerencia se ocupaba la sociedad J. Robinson & Sons. El precio pagado fue de 27.860 libras.[2] En pleno fragor de la Primera Guerra Mundial, en 1916 fue vendido a la sociedad Bolivian General Enterprise Ltd., con sede en North Shields, de cuya gerencia se ocupaba la firma Leopold Walford London Ltd. y fue renombrado “Petin Gaudet”.

En 1921 enarboló bandera española tras su adquisición por el armador Miguel Victoriano Uravain y Larrainza, establecido en San Esteban de Pravia, que lo renombró “Francisca Uravaín” y fue inscrito en la matrícula naval de Gijón. Comenzó, entonces, una nueva etapa en la que estuvo dedicado al tráfico carbonero con Inglaterra y puertos del Levante español.

En 1928 pasó a la propiedad de la sociedad limitada Velilla y Candina, momento en el que fue renombrado “Candina” e inscrito en la matrícula naval de Bilbao. Tres años después, en 1931 fue aportado a la Compañía Naviera Bidasoa, aunque el capitán Antonio Candina Ibarra seguía manteniendo la titularidad del buque.

El 29 de junio de 1937, el Gobierno de la República ordenó la requisa inmediata de todos los buques inscritos en la matrícula naval de Bilbao y San Sebastián. El 21 de julio siguiente fue constituida la sociedad Mid Atlantic Shipping Co. Ltd., con sede social en Londres, a la que pasó el buque “Candina”, siendo fletado en time charter a Anglo Soviet Co., en virtud de un contrato firmado entre la Delegación del Gobierno vasco en Londres y la representación de la URSS.

La Marina nacional trató de desbaratar el suministro de armas desde la URSS a través del Mar del Norte y el 20 de enero de 1938 el vapor “Candina” fue localizado y perseguido por el crucero auxiliar “Ciudad de Alicante”, pero el primero consiguió refugiarse en el fiordo de Bergen, donde permaneció internado hasta el final de la guerra y entonces fue devuelto a sus armadores en Amberes.[3]

Con la vuelta de la paz, en junio de 1940 pasó a engrosar la flota de la Compañía Naviera Española, asimismo con sede en Bilbao, cuya contraseña enarboló sin cambiar de nombre a partir de diciembre de 1941 y hasta su desguace a partir de junio de 1966 en Santander. De modo que fue el más longevo de todos los buques que en su día formaron parte de la Compañía Naviera Bidasoa.

De 2.587 toneladas brutas, 1.618 toneladas netas y 4.310 toneladas de peso muerto, medía 96,89 m de eslora, 13,23 m de manga y 6,24 m de calado, propulsado por una máquina alternativa de triple expansión, de 1.300 CV y dos calderas a carbón, que le permitía mantener una velocidad de 9,5 nudos.

Notas: 

[1] Revista Ilustrada de Banca, Ferrocarriles, Industria y Seguros. Año XXVII, nº 16, edición de 25 de agosto de 1919.

[2] www.tynebuiltships.co.uk. Consultado el 28 de mayo de 2018.

[3] González Echegaray, Rafael (1977). La Marina mercante y el tráfico marítimo en la guerra civil. Editorial San Martín. Madrid.

Foto: FotoFlite

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