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A la espera de la investigación

Los pasajeros del catamarán “Alborán” que viajaban esta tarde en la línea Las Palmas-Tenerife de Naviera Armas cuando se produjo un golpe contra un objeto semisumergido a unas siete millas de la costa de Gáldar, pudieron llegar esta noche a su destino a bordo del ferry “Volcán de Tamasite”. Todos ellos, unos 150, están bien, no han sufrido daños y reconocen y agradecen que la tripulación –que ha demostrado sabe hacer su trabajo– estuvo pendiente en todo momento.

Se ha comprobado que no había quince personas en el agua, como inicialmente se publicó, del mismo modo que tampoco se trataba de una embarcación de recreo, sino de una pontona en cuya cubierta transportaba dos contenedores con material de buceo, que flotaron tras caer al agua y en uno de ellos estaba subido alguno de los tripulantes, según se aprecia en un video, aunque luego se supo que eran tres. El testimonio de éstos en la investigación en curso resultará de especial importancia para clarificar el estado de la cuestión.

Expertos en la materia afirman que si se hubiera producido una colisión frontal del catamarán contra el objeto semisumergido, la proa estaría hecha el fuelle de un acordeón, debido a que se trata de aluminio contra el acero de una pontona dedicada a trabajos litorales. La investigación determinará qué es lo que ha sucedido, por lo que las especulaciones están fuera de lugar. Por lo pronto, el buque, que llegó a Las Palmas por sus propios medios, aunque dos remolcadores salieron a escoltarle, será puesto en seco en ASTICAN y entonces se podrán apreciar los daños y su alcance.

En el momento del golpe, el mando del buque percibió una vibración anómala que disparó las alarmas de inundación en tres espacios vacíos del casco situados a la banda de babor. A continuación dio la vuelta para proceder al rescate de las personas que se encontraban en el agua, y se lanzaron chalecos salvavidas para ayudarles mientras informaba del suceso a Salvamento Marítimo.

Control de Tráfico Marítimo de Gran Canaria autorizó que el catamarán “Alborán” regresara al puerto de partida, dado que transportaba unos 150 pasajeros más la tripulación y tenía espacios inundados cuyo alcance desconocía en ese momento. Para entonces, Salvamento Marítimo ya había puesto en marcha un dispositivo de rescate de los tres tripulantes de la pontona y su traslado al hospital Juan Negrín, en el que participaron los medios disponibles en la base del puerto de Las Palmas de Gran Canaria.

Ahora, Naviera Armas debe recuperar la normalidad cuanto antes. Además del día a día, tiene en curso proyectos importantes, en los que está empleando muchas horas de trabajo y dedicación plena, todo ello con el afán de prestar el mejor servicio posible a sus clientes y compaginar su nueva responsabilidad con la gestión de Trasmediterránea. Más allá de las molestias ocasionadas hoy a los pasajeros, que han sido bien gestionadas, lo importante es que la compañía ha sabido reaccionar con rapidez y agilidad y eso es señal inequívoca de que vive nuevos tiempos.

Foto: @twitter

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