La Palma, una Isla del Atlántico

A la espera de la bajamar

En su flanco sur, Santa Cruz de La Palma está resguardada y limitada por la imponente mole del Risco de la Concepción, que se eleva a unos 400 metros y es la pared de un antiguo volcán cuyo cráter, conocido como La Caldereta, condiciona el desarrollo urbano de la ciudad en esa zona. Antes de que fuera horadado el primer túnel, que permitió el tránsito de personas y vehículos en condiciones fiables aunque sujeto a los frecuentes embates de la mar –que entraba a rociones por los respiraderos que aún existen–, para pasar de un lado a otro había que esperar a la bajamar, de ahí el nombre de la zona.

Explica nuestro amigo y paisano Alberto Pérez Fernández, que “según mi abuelo, que es quien me contó esta historia, las gentes que vivían más cerca de la ciudad, venían a comprar o vender sus productos y estaban al tanto de las mareas. Llegaban y esperaban pacientemente a que se produjera la bajamar y se formara una pequeña playa por la que cruzaban sin mojarse. El límite máximo horario de su estancia en Santa Cruz de La Palma lo imponía la pleamar, es decir, regresaban a sus casas antes de que volviera a subir la marea. Por eso, precisamente por este tránsito de personas, justo en los momentos en los que bajaba la marea, a esa zona de conoce con el nombre de Bajamar”.

Al respecto, Francisco Acosta comenta que “el risco del Calafate, Correos hacia arriba, impedía comunicarse con la playa de las Norias. Por eso se usaba la bajamar para rebasar el Risco de la Concepción y el paso de Barreto para ascender a la entrada sur (La Portada) desde la playa. En 1906 se voló el risco a la altura del actual cuartel de la Guardia Civil, rebasado el barranquillo de las Cuevas del Degredo”.

El Plan General de Carreteras de La Palma, de septiembre de 1860, reconoce la necesidad de construir en la isla tres vías de acceso de tercer orden: Santa Cruz de la Palma a Fuencaliente, por Breña Baja; Fuencaliente a Tazacorte, por Los Llanos de Aridane; Santa Cruz de La Palma a San Andrés, por Puntallana. Las obras de la carretera del sur de la isla comenzaron en 1874 y concluyeron en 1910, con una longitud de 55,5 kilómetros, repartidos en ocho tramos.  

En algunos de los tramos, el ritmo de las obras avanzó a un ritmo de entre 120 y 150 metros mensuales, cifra considerable si consideramos los medios disponibles y las dificultades encontradas en algunas zonas, además de la lucha administrativa contra aquellos propietarios reacios a ceder sus terrenos. En 1879 se recibió, con carácter provisional, el primer tramo de siete kilómetros entre Santa Cruz de La Palma y el Risco de la Concepción, perteneciente al municipio de Breña Alta [1].

[1] Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Fuencaliente. Historia y tradición. pp. 222-223. Madrid, 1994.

Foto: Historia de La Palma (facebook, coord. Maxi Fernández Gil)

Anterior artículo

Trasatlánticos de la emigración: “Auriga” (1949-1957)

Siguiente artículo

El ferry “Villa de Teror” luce el nuevo logo de Trasmediterránea