De la mar y los barcos

“Silja Serenade” y “Silja Simphony”, líderes del Báltico

Cada día y así desde hace algo más de 26 años, dos de los mayores cruise-ferries que existen en el mundo, los buques “Silja Serenade” y “Silja Simphony”, cruzan sus caminos en la mar en un viaje de 16 horas uniendo los puertos de Helsinki y Estocolmo, con una escala en el puerto de Marienhamn, capital del archipiélago Aland, territorio autónomo perteneciente a Finlandia. Ambos buques y los de su inmediata competidora Viking Line atracan en sus respectivas terminales en las proximidades del muelle viejo de la capital finlandesa.

Durante mucho tiempo, Silja Lines fue uno de los iconos de la fortaleza naviera de Finlandia. Y aunque en la actualidad mantiene una cuota de mercado considerable, desde mayo de 2006 pasó a la propiedad del grupo Estonian Tallink, formando desde entonces parte de una sociedad denominada Tallink Silja Oy. Los citados buques mantienen bandera de Finlandia, el primero y de Suecia, el segundo. Hemos de recordar que a Silja Line pertenecieron los buques “Botnia” y “Floria”, que conocimos a partir de 1975 en Canarias renombrados “Ciudad de La Laguna” y “Villa de Agaete”, respectivamente.

Los buques “Silja Serenade” y “Silja Shimpony” son unos barcos espectaculares. Tomaron forma en el nuevo astillero de Kvaerner Masa, en Turku (Finlandia), donde también tomó forma el ferry “Juan J. Sister”. Números de construcción 1.301 y 1.309, entraron en servicio en noviembre de 1990 y mayo de 1991, con bastante retraso sobre el contrato inicial, firmado en 1987, debido a la situación de bancarrota del astillero Wärtsila, de la que sus trabajadores se enteraron el mismo día que se produjo, pues hasta entonces nada hacía prever lo que se estaba cociendo.

En sus primeros años de mar tuvieron capacidad para 2.500 pasajeros y en la actualidad puede alojar a 3.000 pasajeros, como resultado de obras de ampliación y modernización. La capacidad del garaje es escasa para el tipo de barcos de que se trata, de apenas 950 metros lineales, pero sucede que la demanda de transporte marítimo de pasajeros en esta región es muy elevada y mueve cada año, sólo en servicio de ferries, en torno a unos diez millones de pasajeros.

Impresiona ver las moles de estos barcos, que casi un cuarto de siglo después siguen siendo muy llamativos. Tienen un registro de 58.376 toneladas brutas, 35.961 toneladas netas y 3.700 toneladas de peso muerto, en unos cascos de 203 m de eslora total, 31,93 m de manga y 7,12 m de calado. Están propulsado por cuatro motores Wärtsila 9R46, con una potencia de 44.296 caballos, acoplados a dos reductoras e igual número de ejes que mueven hélices de paso variable sistema kamewa y les permite mantener una velocidad de crucero de 21 nudos. Códigos IMO 8715259 y 8803769.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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