Armada Española y Marina MilitarDestacado

Punto y final para el buque “Príncipe de Asturias”

Aunque había causado baja oficialmente en diciembre de 2013, con la salida hoy desde su atraque en el muelle de Navantia en Ferrol, camino del desguace en Aliaga (Turquía), se cierra un episodio importante en la historia de la Armada española y de la construcción naval militar en nuestro país. Por espacio de 25 años ha sido el buque emblemático de la fuerza naval nacional y ha demostrado unas capacidades operativas muy estimables.

La gravedad de la crisis, los recortes presupuestarios y la necesidad de una modernización tecnológica cuyo coste entonces se estimó elevado, determinó la decisión de darle de baja, sin que fuera una decisión unánimemente aceptada. Hubo interés de algunas marinas extranjeras que no cuajaron y la opción de conservarlo como museo, en un país como el nuestro de espaldas a este tipo de iniciativas, apenas encontró eco.

En octubre de 2012, el Gobierno decidió la baja que se llevaría a efecto en diciembre del año siguiente. El 16 de diciembre de 2015 el Boletín Oficial del Estado publicó la salida a subasta con un precio de 4,8 millones de euros, lo que se verificó el 31 de marzo y resultó desierta. Tres rebajas sucesivas del 15% cada una dejó el precio en 2,9 millones de euros, sin que apareciera postor.

De nuevo salió a subasta el 12 de julio de 2016 por un precio de 2,4 millones de euros y finalmente fue adjudicado en 2.733.000 euros. La empresa adjudicataria Surus Inversa, asociada con la turca Leyal Demtas, gestionó una larga lista de permisos y detalles para la salida del buque de la ría de Ferrol, firmando el contrato de remolque con la compañía española de remolque Ibaizábal, una de las empresas de Alejandro Aznar, presidente de la patronal naviera ANAVE. En su último y definitivo viaje navega tras la estela del remolcador español “Alice One”.

La orden de ejecución del histórico buque se firmó el 29 de junio de 1977 y el 8 de octubre de 1979 se procedió a la colocación en grada del primer bloque de su quilla. La botadura estaba prevista para 1981, aunque se retrasaría hasta el 22 de mayo de 1982. Hasta la entrega hubo mucho retraso y un importante aumento de costes, debidos, entre otras causas, a los frecuentes problemas laborales de Bazán, el cambio en los sistemas de contratación de equipos en plena fase de construcción y las modernizaciones que impuso la Armada.

Esta imagen es la del adiós definitivo. Se cierra un capítulo importante
Esta imagen es la del adiós definitivo. Se cierra un capítulo importante

Fotos: José R. Montero

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