De la mar y los barcosDestacado

La vida marinera del vapor “Aragón” (1902-1957)

A la etapa de los densos penachos de humo de la Marina Mercante española pertenece el vapor “Aragón”, cuya estampa marinera, como vemos en las imágenes que acompañan, era la típica de la construcción naval británica de la época: proa recta, popa de espejo y una ciudadela que fue modificada al menos en dos ocasiones a lo largo de sus 55 años de vida marinera.

Con el cambio de siglo, la Compañía Anónima de Vapores Vinuesa, con sede en Sevilla, tomó la decisión de construir un nuevo buque para su flota, de tipo mixto, al que inicialmente se le asignó el nombre de “Vinuesa”. El contrato se firmó con el astillero R. Thomson & Sons, Sunderland, de cuya factoría era la construcción número 226 y el 21 de julio de 1902 resbaló por la grada con el nombre de “Aragón”, siendo entregado a sus armadores en septiembre del citado año, después de verificar satisfactoriamente las pruebas de mar, en las que alcanzó una velocidad de 11 nudos.

De casco de acero remachado y dos cubiertas corridas, cuando salió a navegar era un buque de 1.896 toneladas brutas, 1.028 toneladas netas y 2.210 toneladas de peso muerto. Medía 83,13 m de eslora total -79,24 m de eslora entre perpendiculares-, 11,60 m de manga, 7,62 m de puntal y 5,80 m de calado máximo. Tenía cuatro bodegas, dos a proa y dos a popa, con una capacidad de 3.214 metros cúbicos incluyendo entrepuentes, cerradas por cuatro escotillas y atendidas por igual número de puntales con un abra de 5,30 m.

Propulsado por una máquina alternativa de triple expansión, también fabricada en Sunderland en los talleres de N.E. Marine Engineering & Co. Ltd., de 190 NHP a 72 revoluciones, que tomaba vapor de dos calderas fumitubulares de llama en retorno con dos hornos ondulados, a 160 libras de presión, una superficie de parrilla de cuatro metros cuadrados y una superficie de calefacción de 155 metros cuadrados por cada una. Código IMO 5601785.

Dedicado a tráficos regulares y “tramp” de carbón y carga general entre puertos españoles y mediterráneos, el vapor “Aragón” navegó banda a banda con los buques de su misma contraseña “Andalucía”, “Cataluña”, “Navarra” y “Castilla”, todos los cuales pasaron a engrosar la flota de la recién creada Compañía Trasmediterránea.

Constituida el 25 de noviembre de 1916, la nueva compañía inició sus singladuras el 1 de enero de 1917 con el aporte financiero y de buques de las sociedades Compañía Valenciana de Vapores Correos de África, Sociedad Línea de Vapores Tintoré, Ferrer Peset Hermanos y la Sociedad Anónima Navegación e Industria. Entre ellas sumaban 44 buques, que fueron los primeros en enarbolar el gallardete de la nueva compañía promovida por el doctor Dómine.

El primer reto fue considerable pues era preciso reorganizar los itinerarios, hasta entonces atendidos por cada una de las compañías, de acuerdo con unos criterios más racionales que permitiera el máximo ahorro de tonelaje, evitar duplicidades y compatible con los intereses del comercio y el transporte marítimo nacional.

Al mismo tiempo, el consejo de administración de Compañía Trasmediterránea estimó necesaria la ampliación de la flota con la adquisición de los bienes de las sociedades Compañía Marítima de Barcelona, que aportó los buques “Ríus y Taulet”, “Juan Maragall”, “Torras y Bages”, “Roger de Flor” y “M. Jacinto Verdaguer”, que sumaban unas doce mil toneladas de peso muerto y los cinco barcos citados de la Compañía Anónima de Vapores Vinuesa, con otras 12.800 toneladas de peso muerto, con lo cual el buque “Aragón” inició la segunda etapa de su vida marinera.

Durante bastante tiempo el vapor “Aragón” estuvo al mando del capitán Elías Corpas, uno de los más conocidos de aquella época,  realizando viajes como simple carbonero desde los puertos de la cornisa cantábrica –San Esteban de Pravia, Avilés, Gijón, Bilbao…- a Baleares, Cataluña, Levante y en ocasiones a Canarias.

El 1 de septiembre de 1925 –capitán González López– zarpó del puerto de Palma de Mallorca en viaje a Melilla para intervenir como transporte de tropas en el desembarco de Alhucemas, formando parte de la primera flotilla de la Columna Fernández Pérez, en unión de los vapores “A. Lázaro”, “Navarra” y “Sagunto”, de su misma contraseña, todos los cuales habían embarcado al personal militar en el puerto de la plaza africana.

El vapor “Aragón” embarcó a un tabor de Regulares, la Mehal-la nº 2, una sección de camilleros, una sección de faeneros y una sección de la Compañía del Mar, en total un millas de hombres, haciéndose a la mar en la noche del 5 al 6 de septiembre, poniendo rumbo a Sidi Dris, donde procedió al desembarco.

A comienzos de la década de los años treinta, la crisis por la que atravesaba el transporte marítimo mundial y nacional obligó al amarre de tonelaje, a la espera de mejores tiempos. Compañía Trasmediterránea no fue ajena a esta situación y se vio obligada al amarre de una parte de su flota, entre la que se encontraba el vapor “Aragón”.

El 9 de junio de 1931 arribó al puerto de Mahón con un cargamento de carbón procedente de Avilés y cuando finalizó la descarga quedó amarrado de popa a barbas de gato y así permaneció hasta el 25 de septiembre de 1933, en que recibió orden de proceder al astillero de Valencia para limpiar fondos y un repaso de la máquina, incorporándose a continuación a la línea Sevilla-Canarias.

El buque "Aragón", convertido en prisión flotante en Mahón
El buque “Aragón”, convertido en prisión flotante en Mahón

Sin embargo, el 18 de julio de 1936 el vapor “Aragón” se encontraba en el puerto de Mahón y en los primeros días de agosto fue habilitado como prisión flotante. El 3 de septiembre siguiente –capitán, Martín Escudero Seguí– zarpó en demanda de Cartagena, donde limpió fondos y, a continuación, siguió viaje a Alicante y Almería y el 1 de enero de 1937 salió hacia Málaga con unas 950 toneladas de harina y otros productos alimenticios y 250 toneladas de mineral de plomo.

Unas horas después, cuando se encontraba a unas cuatro millas de la costa española, el vapor “Aragón” fue apresado por el acorazado alemán “Admiral Graff Spee” en represalia por la captura en aguas del Cantábrico, el 23 de diciembre de 1936, del vapor germano “Palos” por los bous “Bizkaya” y “Nabara”, siendo obligado a dirigirse al puerto de Ceuta.

Posteriormente, ante el silencio de las autoridades republicanas al requerimiento del mando naval alemán para la entrega de la carga y un pasajero español que viajaba a bordo del vapor “Palos”, internado durante unas horas en Bilbao, el vapor “Aragón” sería entregado al mando nacional, y lo mismo sucedió con el vapor “Marta Junquera”, apresado el 3 de enero por el crucero alemán “Königsberg” cuando navegaba frente a Cabo Ajo y, con una dotación de presa a bordo, dos días después ambos entraron en el puerto de Ferrol. Pese a las protestas de las autoridades republicanas establecidas en Valencia, éstas no dieron respuesta dentro del plazo estipulado, por lo que ambos buques fueron entregados al mando nacional, a cuyo servicio navegaron a partir de entonces.

Finalizada la guerra, el vapor “Aragón” participó en el transporte de tropas de la Península a Canarias, muchos de los cuales habían hecho el viaje de ida a bordo del trasatlántico “Marqués de Comillas” desde los puertos de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas. A continuación sobrevino la Segunda Guerra Mundial y el buque de esta historia pintó en amuras, aletas y costados los colores de la neutralidad y su nombre en grandes caracteres.

Pese a las restricciones de todo tipo que entonces tenía la industria naval española, en 1943 se decidió ejecutar una reforma del buque, de la que estaba muy necesitado y que finalizó el 11 de febrero de 1944. La superestructura había cambiado por completo y se le dotó de camarotes para 80 pasajeros y salones con ventanas amplias a proa y a cada banda. Rearqueado, resultó un buque de 2.099 toneladas brutas, 1.474 toneladas netas y 2.269 toneladas de peso muerto, con un desplazamiento de 3.710 toneladas a máxima carga.

Entre los meses de abril y julio de 1944 atendió la línea Canarias-Sevilla en sustitución de las motonaves gemelas “Ciudad de Alicante” y “Ciudad de Valencia”, con motivo de sus varadas y a partir de entonces pasó a cubrir la línea del Cantábrico, en la que compartió singladuras con los veteranos “Roméu” y “Escolano”.

Así transcurrieron otros doce años de idas y venidas entre Canarias y los puertos de Galicia y el norte de España, en los que su capacidad de bodega y la escasa demanda de pasaje lo hacía idóneo. El 12 de marzo de 1957 causó baja en el contrato de líneas de soberanía y el 2 de octubre siguiente, Compañía Trasmediterránea publicó el anuncio para la venta de los buques “Aragón” y “Ciudadela”, y unos meses después, ya en 1958, llegó el final de ambos en el desguace prosaico.

El buque "Aragón", durante la Segunda Guerra Mundial
El buque “Aragón”, durante la Segunda Guerra Mundial
El buque "Aragón" maniobra para atracar en el puerto de Santa Cruz de Tenerife
El buque “Aragón” maniobra para atracar en el puerto de Santa Cruz de Tenerife
Santa Cruz de La Palma fue puerto de escala en la línea de Sevilla
Santa Cruz de La Palma fue puerto de escala en la línea de Sevilla

Bibliografía:

Díaz Lorenzo, Juan Carlos (1998). Trasmediterránea. Historia de la Flota. Compañía Trasmediterránea. Madrid.

González Echegaray, Rafael (1977). La Marina Mercante y el tráfico marítimo en la guerra civil. Editorial San Martín. Madrid.

Lloyd’s Register of Shipping. Ed. 1930 y 1945.

Lista Oficial de Buques de España. Ed. 1930 y 1958.

www.trasmeships.es

Fotos: Archivos de Laureano García, Jaime Pons Pons y Juan Carlos Díaz Lorenzo

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