De la mar y los barcosDestacado

En homenaje a Miguel Oliver

Uno de los buques más modernos del mundo en el área de investigación pesquera es propiedad de la Secretaría General de Pesca Marítima, dependiente del Ministerio de Ambiente, Rural y Marino (MARM), aunque cuando entró en servicio lo era del Ministerio de Agricultura y Pesca (MAPA). Rinde homenaje al biólogo marino y oceanográfico Miguel Oliver, que desempeñó el cargo de secretario general de Pesca Marítima entre 1982 y 1986. Nacido en Barcelona y fallecido en 2005 en Mallorca, fue un destacado gestor público y logró dar un fuerte impulso al Instituto Español de Oceanografía.

Construido en el astillero MCies y entregado el 7 de junio de 2007, fue presentado oficialmente en el puerto de Vigo en la víspera de su estreno por la ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, Elena Espinosa. Figura entre los cinco buques más punteros del mundo en cuanto a su nivel científico. Diseñado para las prospecciones de abundancia, distribución y estudios de especies marinas, así como para el desarrollo de estudios de geología marina, física, química y medio ambiente, los resultados de sus campañas sirven de base científica en la toma de decisiones de la política pesquera nacional, europea e internacional.

La fiabilidad científica y la modernidad tecnológica del buque Miguel Oliver se une a las cualidades de los buques “Vizconde de Eza” y “Emma Bardán”, que forman la flota de investigación pesquera del MARM y contribuyen a mantener a la industria pesquera española en una posición de liderazgo.

El buque “Miguel Oliver” es el primero de su tipo construido en España que cumple la normativa ICES 209, reguladora de la emisión de ruidos y vibraciones al agua desde la embarcación. Diseñado por el departamento de I+D+i de MCies, el puente de mando tiene una superficie de más de 100 metros cuadrados, donde se centralizan cada uno de los equipos instalados (tres radares, tres ecosondas, dos sondas, piloto automático) y un sofisticado sistema de posicionamiento dinámico que permite permanecer al buque en un punto concreto aún cuando se encuentre en condiciones adversas.

Su avanzado sistema de navegación, informatizado y conectado por el sistema de comunicaciones vía satélite Inmarsat-Fleet77, permite realizar conexiones internacionales para el envío y recepción de información a gran velocidad, así como detectar y solucionar desde tierra posibles averías. La central informática, el centro de sísmica y los laboratorios integrados (húmedo, seco, químico y biológico), lo convierten en un “laboratorio flotante” que cuenta con equipos de última generación como la ecosonda multihaz, con un alcance de siete kilómetros y la ecosonda de sísmica paramétrica.

Es un  buque ecológico y silencioso en la toma de datos y en la emisión de ruidos y vibraciones al medio marino. Se trata, además, del segundo buque científico cuyo sistema de propulsión ha sido confiado en su totalidad a empresas españolas. De 2.940 toneladas de registro bruto, mide 70 m de eslora total, 14,40 m de manga, 8,50 m de puntal y 5 m de calado máximo. El equipo propulsor desarrolla una potencia de 2.682 caballos y alcanza una velocidad de 15 nudos.

Entre sus innovaciones destacan dos robots subacuáticos. El robot Rov Swordfish, equipado con dos cámaras, un brazo extensible y un sistema acústico de posicionamiento marino, permite localizar pecios o barcos hundidos y examinar el impacto de las artes de pesca en los fondos marinos. El robot Videoray es una herramienta para la evaluación y filmación del estado de las reservas marinas, arrecifes y recursos pesqueros.

Puede alojar a 45 personas repartidos en 30 camarotes dobles e individuales. Su primer servicio lo inició el 7 de julio de 2007, cuando se desplazó a Hatton Bank, en el Atlántico Nordeste, para llevar a cabo su primera campaña científica. Posteriormente ha operado en los caladeros de Perú, Panamá y Argentina y en diversas áreas del Océano Atlántico, entre otras.

El 9 de mayo de 2010, cuando se procedía a la varada del buque en un dique seco del astillero Metalships & Docks, para proceder a una reparación, una maniobra inadecuada provocó que el buque cayera sobre la banda de estribor, en una escora de treinta grados y que se precipitasen al agua dos tripulantes, uno de los cuales se rompió una pierna y otro recibió un golpe en el pecho, siendo evacuados de inmediato a un centro hospitalario. Al día siguiente, con el dique inundado de nuevo, el barco recuperó su adrizamiento.

Foto: Juan Carlos Díaz Lorenzo

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