De la mar y los barcosDestacado

El petrolero “Bruch” (1950-1987)

Cuando acabó la Segunda Guerra Mundial y con el fin de resolver los problemas de distribución de combustible entre las islas mayores del archipiélago canario, que hasta entonces y durante varios años más se hacía en bidones a bordo de los motoveleros del cabotaje interinsular, CEPSA gestionó en 1947 la adquisición en el mercado de segunda mano de un buque que cubriera dicho tráfico de acuerdo con las necesidades de la época.

La gestión se hizo a través de la compañía panameña Seabird Tankers Inc., con la que CEPSA mantenía relaciones comerciales, pues una parte de sus accionistas también lo eran de la compañía española y su primer petrolero, llamado “Seabird”, estaba al servicio de la refinería de Tenerife. La ocasión se presentó en el mercado del “surplus” de guerra de EE.UU. donde se compró el petrolero “USS Quastinet”, que estaba amarrado desde septiembre de 1946 en el puerto de San Francisco.

Se trataba de un buque del tipo T1-M-A2, perteneciente a la clase “USS Mettawee” para la distribución de gasolina, del que se construyeron un total de 34 unidades entre 1943 y 1945 y otros 26 del tipo T1-M-A1, según un proyecto del U.S. Maritime Comission. Inicialmente para su autodefensa disponía de un cañón antiaéreo de 3”/50 y seis ametralladoras Oerlikon de 20 mm en afustes sencillos. Después sería modificado sustituyendo tres ametralladoras por dos cañones Bofors de 40 mm.

Construcción número 021 del astillero East Coast  Shipyards Inc., en Bayonne, New Jersey (EE.UU.), registraba 846 toneladas brutas y 1.228 toneladas de peso muerto, con un desplazamiento de 2.270 toneladas a máxima carga en un casco de 67,21 m de eslora total, 11,49 m de manga, 4,42 m de puntal y 3,98 m de calado máximo. Estaba propulsado por un motor Superior Diesel –fabricado por National Supply Co., en Philadelfia–, de 814 caballos de potencia sobre un eje y una velocidad de 9,5 nudos.

El primer bloque de la quilla del buque “USS Quastinet” se puso en grada el 2 de agosto de 1944 y se botó de costado el 24 de septiembre siguiente, en ceremonia que amadrinó la señora E.S. Chappelear. Constaba de tres secciones prefabricadas y unidas con soldadura eléctrica. En el castillo disponía de un pequeño camarote para los sirvientes de la artillería proel. El 28 de octubre de ese mismo año fue entregado a la US Navy, en la que causó alta el 6 de noviembre siguiente, siendo su primer comandante el teniente Lawrence A. Snider.

El buque-tanque “USS Quastinet” (AOG-39) quedó adscrito al servicio del Comando de la Fuerza Naval del Atlántico, al que se incorporó el 28 de enero de 1945, siendo asignado al 12th Naval District.  Causó baja en el registro naval el 16 de abril de 1946 y el 9 de septiembre pasó a la flota de reserva. Otros veinte buques de la clase “USS Metawee” prestaron servicio en el Pacífico durante la guerra.

La tripulación española, al mando del capitán Joaquín de Ciria López, se llevó una gran decepción cuando vio por primera vez a su nuevo barco. Pintado de gris naval, abarloado entre otros petroleros de mayor porte, parecía un bote al lado de ellos. Sobre la cubierta tenía unos nidos de ametralladoras y como durante la guerra había navegado con 62 tripulantes, sobre la pasarela tenía montado un enorme tanque para agua potable.

Después de realizar algunas reparaciones para reactivar el buque, se abanderó en Panamá con el nuevo nombre de “Seagull” y el 2 de octubre de 1947 se hizo a la mar en lastre rumbo a Aruba, vía canal de Panamá, donde cargó completo para Halifax. El reestreno del barco resultó inolvidable para sus primeros tripulantes. El 1 de noviembre, cuando navegaba a la altura de Bermudas, fue castigado por un bravo temporal de proa, tras lo cual arribó a North Sydney, donde cargó benzol para un puerto del Misissipí. El día 28 del citado mes, por un fallo en el timón, el barco varó en la orilla del río, aunque al día siguiente consiguieron ponerlo de nuevo a flote. El 13 de diciembre siguiente avistó una señal luminosa de SOS y acudió en ayuda del remolcador “Major George H. Harrell”, que tenía roto el eje de cola cuando se dirigía a Nueva York. Desde el buque-tanque “Seagull” se improvisó un remolque hasta San Juan de Puerto Rico, a donde ambos arribaron sin mayor novedad [1].

Después cruzó el Atlántico y arribó a Santa Cruz de Tenerife, todavía pintado con el sayal gris de la guerra. Hizo varios viajes a la Península y en junio del citado año comenzó el transporte de productos ligeros al puerto de Las Palmas.

Dice la crónica del periódico “Falange”:

“Estos días ha visitado el puerto repetidas veces, en viajes de Tenerife a Las Palmas, el buque panameño “Seagull”, al servicio de la Compañía Española de Petróleos, cuyas actividades industriales se desarrollan principalmente en Tenerife, donde dispone de la refinería.  La citada compañía ha decidido que este nuevo buque de su flota, recién adquirido en Panamá, lleve matrícula de la vecina isla, donde también  será abanderado, cambiándosele su nombre por el de “Bruch”,  en recuerdo de la memorable batalla de la guerra de la independencia. Hará el número cuatro de los tanques de la CEPSA matriculados en Tenerife, siendo los tres anteriores, como se sabe, “Gerona”, “Zaragoza” y “Bailén”. El “Seagull” quedará destinado al transporte de combustible entre estas islas, África y la Península” [2].

El 10 de noviembre de 1948, en viaje de Tánger a Inglaterra, se levantó un temporal muy duro del oeste cuando navegaba frente a las costas de Portugal, por lo que tuvo que entrar de arribada forzosa en Vigo. La tripulación pasó un rato de angustia. El radar que tenía el barco no funcionaba y el poniente en la zona es tiempo de mucha lluvia. En una aclarada divisaron el faro de cabo Silleiro. El petrolero, a media carga, capeaba el temporal en las mejores condiciones, pero se volvió a cerrar el tiempo y no se veía nada.

El capitán Joaquín de Ciria ordenó al segundo oficial, Manuel Fernaud Machado, que subiera al puente superior para tratar de ver el faro más cercano. De repente, y en la misma proa, apareció el faro de cabo Vicos, en las Islas Cíes. El temporal los empujaba hacia el Norte y el barco iba a gran velocidad contra las piedras. El timón metió todo a estribor, por lo que el “Seagull” quedó atravesado a la mar produciéndose dos tremendos bandazos, tales que el capitán, el primer oficial y el timonel perdieron el control de la situación. El barco llevaba un auxiliar del timón en el puente superior, lo que permitió a Manuel Fernaud meter un brazo por la rueda, salvándose así de una desgracia segura [3].

Con la finalidad de ahorrar una parte de las divisas que había costado el barco -unas 235.000 coronas suecas- y devolverlas al INI, el buque estuvo fletado durante una temporada por cuenta ajena. Cuando finalizó el viaje a Inglaterra fue contratado durante tres meses por una compañía francesa, que se convirtieron en cuatro por los manejos de los fletadores. Luego rindió viaje en Bilbao y pasó a los astilleros Euskalduna, donde se hicieron algunas obras para mejorar la habilitación y, a continuación, procedió al puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde inició el servicio de cabotaje para el que había sido adquirido.

El 28 de febrero de 1950 se abanderó en España y recibió el nombre de “Bruch”, en homenaje a la defensa y batalla acaecida en esta población catalana, en la Guerra de la Independencia. Inscrito en la matrícula naval de Santa Cruz de Tenerife, el barco tenía en radar de origen formado por dos pantallas –una para localizar el eco y otra para calcular la distancia en yardas- y una antena cubierta por una escafandra de materia vegetal, que causó entonces sensación, pues se trataba de uno de los primeros aparatos de su tipo existentes en un barco español.

Por su peculiar aspecto de la superestructura totalmente cerrada a popa y los ojos de buey del puente de mando, este buque fue llamado cariñosamente por sus tripulantes “el bruchito” y “el artefacto” y apodado “la chata del petróleo” en el puerto de Las Palmas y “el submarino” en La Palma. En él hicieron sus primeros interinajes de capitán muchos primeros oficiales de la compañía que después mandarían barcos de mayor porte.

La utilidad del buque-tanque “Bruch” se puso rápidamente de manifiesto, pues además de abastecer a las islas realizó frecuentes viajes a Ceuta, Melilla, Guinea Ecuatorial, Villa Sanjurjo, Villa Cisneros y diversos puertos peninsulares. En agosto de 1957 inauguró las factorías de Dishell en Santa Cruz de La Palma y la de Alada en Villa Sanjurjo.

En diciembre del citado año –capitán, Antonio Pintor Martínez- hizo viaje a Ceuta y fondeó a la espera de atraque para descargar. En las proximidades se encontraba, en la misma situación, el buque alemán “Louise Lattmant”. Poco después de iniciar la maniobra y virar cadena, comenzó a acercarse peligrosamente pues la máquina del barco alemán no arrancó a tiempo y embistió al “Bruch” a la altura del alerón de babor, camarote del jefe de máquinas y tanque número 6, produciéndose un derrame de keroseno que no llegó a inflamarse, a pesar de que en las proximidades se encontraba un grupo de pescadores que acudieron en su auxilio provistos de unos candiles de carburo [4]. Reconocidos los desperfectos, la Comandancia Militar de Marina de Ceuta instruyó el expediente correspondiente, que resultó favorable al buque español.

La corrosión que sufrían los tanques determinó la decisión de renovar la sección de carga. La operación se contrató en los astilleros de la Sociedad Española de Construcción Naval, en Cádiz, a donde arribó el 5 de enero de 1959 para comenzar los trabajos de corte del casco y soldadura de la nueva sección, con un coste de 11 millones de pesetas y se prologaron hasta el 13 de marzo siguiente, en que realizó las pruebas de mar. El petrolero ganó un poco en eslora y en peso muerto [5]. Pero nada más, porque el resto no sufrió variación alguna. El trozo de casco viejo permaneció largo tiempo varado en los caños de San Fernando hasta que fue desguazado.

En noviembre de 1961, un cargamento de productos refinados transportado por el buque-tanque “Bruch” de Tenerife a El Aaiún, inauguró la estación de Atlas en aquella ciudad. La descarga se hacía desde una boya giratoria anclada frente a la cabecera de playa. En noviembre de 1966 –capitán, José Aranaz Rodríguez- remolcó al pequeño petrolero “Guanarteme”, de la flota de Naviera Petrogás, que se encontraba averiado en Peña Grande, cerca del Morro del Ancla y lo trajo sin novedad a Santa Cruz de Tenerife, donde efectuó reparaciones.

Aquella era la “época dorada” del barco en Canarias, Hacía escala en todos los puertos de las islas y también hacían viajes a El Aaiún, Ceuta y Melilla. Los cargamentos para el puerto de Las Palmas y Salinetas eran semanales, dada la demanda existente, transportando los productos refinados de mayor consumo: gasolinas normal y super, gasoil, diesel y gasolina de aviación y ATK para los aeropuertos.

A finales de 1967, con motivo de la puesta en marcha de la refinería de CEPSA en Algeciras, se decidió el acondicionamiento de este buque para el transporte de productos aromáticos –tolueno, metanol, xileno, ortoxileno…- para lo que se contrataron los trabajos de adaptación en el astillero de Valencia. El barco cargaba en Algeciras y hacía viajes a Leixoes, Aveiro y Bilbao, donde descargaba para la factoría de Luchana, aunque en algunas ocasiones también llegó a Donges.

Navegando por la costa de Portugal, en invierno, con tiempos duros de proa, el barco apenas alcanzaba dos nudos de velocidad, por lo que, en ocasiones, cuando se encontraba a la altura de Aveiro, daba la vuelta para entrar de arribada forzosa en Cascais y así refugiarse del temporal. 

A lo largo del año 1968 se realizaron a bordo diversos ensayos de la boya IDE [6] para recogida de derrames de hidrocarburos, un proyecto desarrollado y patentado por el ingeniero naval Ignacio Díaz de Espada, jefe de la División Marítima de CEPSA, que demostró sucesivamente su eficacia.

En la noche del 6 de septiembre de 1972, en viaje de Tenerife a La Palma, la tripulación del “Bruch” –capitán, Rafael Zambrano Cortada- avistó por popa unas bengalas rojas en señal de socorro, mientras que un barco se les acercaba rápidamente, que resultó ser el motovelero “Oleta”, en viaje interinsular con bidones de gasolina y bombonas de butano. El propietario y patrón de la embarcación, Telesforo Arrasate, informó que una vía de agua inundaba la cámara de máquinas y pedía que permanecieran en las proximidades mientras trataban de  taponar la fisura del casco.

El capitán del “Bruch” ordenó el arriado de un bote que permaneció en las inmediaciones del “Oleta” y estableció comunicación con la estación radiocostera de Gran Canaria, para informar de lo que sucedía. Después de cuatro horas de infructuosa labor, se ordenó el abandono del motovelero y las tres y media de la madrugada, con una fuerte escora, el barco desapareció bajo las aguas, en una noche oscura en la que apenas se le distinguía a tres cables, tras lo cual el buque-tanque “Bruch” continuó su viaje al puerto palmero.

En octubre de 1973 se realizaron en los Talleres Nuevo Vulcano, en Barcelona, los trabajos de adaptación para el servicio de “bunkering”. El 14 de diciembre siguiente efectuó el primer suministro en la bahía de Algeciras al buque griego “Parsithea”, para lo que tuvo que hacer tres viajes y otros dos el pequeño “Guadarranque”. En noviembre de 1975, cuando entró en servicio la monoboya para la descarga de crudo de la citada refinería, se instaló a bordo la boya Vikoma para la recogida de residuos petrolíferos vertidos al mar.

El 24 de noviembre de 1979 salió de Bilbao en viaje a Algeciras, después de descargar aromáticos. Cuando navegaba frente a Finisterre se advirtió un fallo en el motor principal, por lo que se paró para un reconocimiento. A velocidad moderada y estando próximo a tierra, con la mar batiendo duro, fondeó para realizar un nuevo reconocimiento y se comprobó el alcance de la avería, que afectaba al cigüeñal. Levaron anclas y a una velocidad de medio nudo pasaron entre las Berlingas y Cabo Carvoeiro, fondeando el día 28 en una rada próxima. El barco quedó atravesado a la mar y daba unos bandazos tremendos. En su ayuda acudió el petrolero “Astorga” -capitán, Enrique Hernández Penide- y en la mañana del día 29 siguiente le dio remolque llevándolo primero a Lisboa y continuando después a Cádiz, a donde arribó el 1 de diciembre para reparar.[7]

Después de una nueva etapa en el servicio interinsular canario, y la incorporación del “Ciudad Rodrigo” como “bunker ship” con base en el puerto tinerfeño, el veterano “Bruch” pasó destinado a igual misión al puerto de Ceuta, donde transcurrieron los últimos años de su vida marinera en CEPSA, alternando con algunos viajes a Algeciras.

En diciembre de 1983 el veterano “Bruch” fue vendido a la compañía Somaped, siendo abanderado en Panamá sin cambiar de nombre. En el primer viaje de su nueva etapa arribó a Santa Cruz de Tenerife, donde cargó gasoil para el suministro a los pesqueros de Arbumasa en aguas africanas. Tuvimos ocasión de visitarlo de nuevo en compañía de los capitanes Nemesio González Ramos y Sergio Lojendio Crosa. Los ojos de buey del puente de mando habían sido sustituidos por unos ventanales que mejoraban la visión exterior. El resto del buque permanecía igual, excepto que volvía a estar pintado de negro como en sus primeros años de navegación en España.

Al mando del capitán Ouviña, llegó sin novedad a Mozambique, donde comenzó su labor de suministro a los pesqueros a lo largo de toda la costa con base en Maputo, yendo a cargar a Durban.  En 1987, aquejado de serios problemas en el motor principal y cuando contaba más de cuarenta años de vida marinera, causó baja y se vendió para desguace, siendo desmantelado en Huelva.

Abanderado en Panamá y atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife
Abanderado en Panamá y atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife

Notas:

[1] Declaraciones del capitán Manuel Fernaud Machado. En Noticiario CEPSA, junio 1966.

[2] “Falange”, 3 de julio de 1948.

[3] Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Escala en el Atlántico. El puerto de Tenerife y la refinería de CEPSA. p. 221. Santa Cruz de Tenerife, 2006.

[4] Op. cit. p. 222.

[5] A partir de entonces el buque tuvo un registro de 1.302 toneladas brutas, 711 toneladas netas y 1.649 toneladas de peso muerto, siendo sus principales dimensiones 70 m de eslora total, 11,49 m de manga, 4,42 m de puntal y 3,92 m de calado.

[6] La boya IDE fue patentada el 25 de abril de 1967 con el número de registro 339785.

[7] Díaz Lorenzo, op. cit. p. 224.

Bibliografía: 

Díaz Lorenzo, Juan Carlos. Escala en el Atlántico. El puerto de Tenerife y la refinería de CEPSA. Santa Cruz de Tenerife, 2006.

Noticiario CEPSA, junio 1966.

Fotos: Gabriel Prado (Valencia) y Juan Carlos Díaz Lorenzo

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