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El buque espacial soviético “Kosmonaut Yuriy Gagarin”

La Unión Soviética honró con generosidad la memoria de Yuri Gagarin (1934-1968), el primer cosmonauta de la historia de la carrera espacial, de quien el pasado 27 de marzo se ha cumplido 50 años de su trágico fallecimiento. De todos los homenajes recibidos con posterioridad a su muerte, el más relevante fue el buque que llevó su nombre y que forma parte de la historia de la navegación contemporánea.

Construcción número 601 del astillero Baltiyskiy Zadov, entonces Leningrado y actual St. Petersburg, entró en servicio el 14 de julio de 1971 y desde entonces ostentó el honroso título del mayor buque del mundo en su clase. Su aspecto impresionaba y llamaba poderosamente la atención por la disposición de las cuatro antenas parabólicas situadas sobre la superestructura, sobre todo las dos de mayor tamaño.

De los catorce buques de su clase que tuvo la URSS, este fue, sin duda, el más importante de todos ellos, convertido en el emblema de la carrera espacial soviética. En 1975 participó en el programa Apollo-Soyuz, en colaboración con la NASA, aunque también realizó otros estudios de la atmósfera y labores de espionaje militar durante la guerra fría.

Fue un visitante asiduo de los puertos de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, al igual que otros buques de su clase, todos ellos con base en Odessa, entre los que recordamos a los nombrados “Akademik Sergey Korolyov” –que tenía dos antenas y un domo– y “Kosmonaut  Vladimir Komarov”, con dos grandes domos y un tercero más pequeño entre ambos. 

Hasta 1992 el buque “Kosmonaut Yuriy Gagarin” enarboló bandera de la URSS y en aquel año, tras la desintegración de la Unión Soviética, en el reparto de la flota pasó a pabellón de Ucrania, con base en Odessa –en el que siempre fue su puerto de matrícula naval– y así transcurrieron otros cuatro años. Costoso de mantener, sin uso para su cometido y con algunos viajes ocasionales a modo de trasatlántico, descartada la opción de conservarlo como museo, su destino quedó sellado.  

Tuvimos ocasión de visitarlo durante su última escala en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, en marzo de 1993, cuando regresaba de La Habana en viaje a Odessa, con unos trescientos pasajeros, en su mayoría técnicos ucranianos y sus familias, finalizada su estancia en Cuba. En agosto de 1996 causó baja y, abanderado en St. Vincent y Grenadines, con el nombre provisional de “Agar” se fue al desguace en Chittagong (Bangladesh).

De 35.938 toneladas brutas, 5.247 toneladas netas y 31.300 toneladas de peso muerto, tenía el casco reforzado para la navegación entre hielos y medía 231,71 m de eslora total –214 m de eslora entre perpendiculares–, 31 m de manga, 15,45 m de puntal y 10 m de calado. Disponía de alojamiento para 360 personas y estaba propulsado por dos turbinas de vapor y cuatro calderas, fabricadas en los talleres Kirov, con una potencia de 19.000 caballos, que le permitía mantener una velocidad de 17,7 nudos. Código IMO 7116286.

Foto: José Luis Torregrosa

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