De la mar y los barcosDestacado

El buque cementero “Arquitecto Herrera” (1977-1981)

Con 34 años de vida marinera, en 2011 se fue de la mar para siempre el buque cementero “Ibiza”, abanderado en Panamá y en su última etapa propiedad de la compañía Elen Bulk Shipping Ltd. El 22 de abril del citado año arribó a Aliaga (Turquía) y quedó en manos de la factoría Sok Denizcilik Ticaret Ltd., que poco tiempo después puso fin a su existencia. Su estampa marinera permaneció inalterada a lo largo de su existencia y ello nos permite identificar con claridad sus orígenes, pues se trata del buque “Arquitecto Herrera”, que perteneció a la matrícula naval de Santander, construido por encargo de Marítima de Cementos y Graneles.

El proyecto era una repetición, con algunas diferencias, de otros buques cementeros españoles de la época, construidos en astilleros asturianos, caso de las flotas de Cemenmar (hoy Cemex España), Tudela-Veguín y muy similar en la superestructura y diseño del casco a una serie de petroleros de productos que llevan el sello inconfundible de Astilleros del Cantábrico y Riera.

Construcción número 123 de Astilleros de Santander, el buque “Arquitecto Herrera” fue puesto a flote el 4 de mayo de 1976 y entró en servicio en mayo de 1977. Se trataba de un cementero autodescargante con capacidad para 5.540 metros cúbicos, que operó para los intereses de su propietaria, Marítima de Cementos y Graneles y de otras empresas que colocaban excedentes de producción en otros mercados, como Cementos Molins, Hispacement, Portcement, National Portland Cement Co. y Nigerian Spanish Cement Co.

De 3.321 toneladas brutas, 2.053 toneladas netas y 5.634 toneladas de peso muerto, medía 109,45 m de eslora total -101 m de eslora entre perpendiculares-, 15,82 m de manga, 8,51 m de puntal y 6,60 m de calado máximo. Estaba propulsado por dos motores Sulzer 12ASL25/30, con una potencia de 5.227 caballos acoplados a un eje y una hélice de paso fijo y mantenía una velocidad de 16 nudos. Código IMO 7503116.

En su segunda etapa, con el nombre de "Georgios Hadjikyriakos"
En su segunda etapa, con el nombre de “Georgios Hadjikyriakos”

Con el sector cementero español envuelto en una fuerte crisis y los barcos de Marítima de Cementos y Graneles intervenidos por el BCI, en septiembre de 1981 el buque Arquitecto Herrera fue vendido a la compañía griega Heracles Shipping Co., siendo abanderado en el registro heleno con el nuevo nombre de “Georgios Hadjikyriakos”. 

En agosto de 2003 cambió de propietario y nombre, fecha en la que pasó a llamarse “Ibiza” y se abanderó en Panamá con la contraseña de Remy Investments Ltd. En 2007 lo adquirió Elen Bulk Shipping Ltd., ocupándose de su gestión la sociedad italiana Technical & Brokerage Services Srl. Y así siguió navegando hasta abril de 2011, en que llegó el final de su vida marinera.

Juan de Herrera, arquitecto

Hecho muy poco frecuente en la Marina Mercante española, el buque rendía homenaje a Juan de Herrera, uno de los arquitectos más destacados de la etapa renacentista hispana. Otra compañía cementera española, Cemenland, hizo lo propio y uno de sus barcos se llamó “Arquitecto Gaudí”.

Juan de Herrera nació en Roiz (Cantabria) en 1530, falleció en enero de 1597 en Madrid. Miembro de una familia hidalga, nieto de Ruy Gutiérrez de Maliaño y Herrera, señor de la casa solariega de Maliaño, estudió Humanidades y Filosofía en la Universidad de Valladolid. En 1548, recién acabados sus estudios, se incorporó al séquito del futuro rey Felipe II y viaja por Italia, Flandes y Alemania, donde entró en contacto con las corrientes renacentistas. En Flandes fue también en 1553 soldado de Carlos I y tres años después acompañó al emperador en su retiro del monasterio de Yuste.

En 1558, tras la muerte de Carlos I, pasó al servicio de Felipe II, cuyo mecenazgo resultó esencial para su carrera de arquitecto. En 1562 concluyó la copia de las figuras astronómicas del Libro del Saber de Astronomía, lo que compaginó como enseñante del príncipe Carlos de Austria.

Herrera inició su carrera arquitectónica en 1561 con las obras del Palacio Real de Aranjuez. A comienzos de 1563 comenzó a trabajar con Juan Bautista de Toledo, autor del proyecto inicial del monasterio de El Escorial, y en 1572 asumió la dirección de las obras, procediendo a una reorganización, que amplió y cambió la ornamentación interior de la iglesia y la traza de la fachada, en el que destaca la horizontalidad, la uniformidad compositiva y la sobra decoración.

En El Escorial construyó también la fachada occidental, la basílica de planta centralizada y el templete del Patio de los Evangelistas. En todo este proceso cambió las técnicas constructivas, modificó las cubiertas y destacó su maestría en las bóvedas de la estructura. Las obras finalizaron en 1584.

El monasterio de El Escorial, obra emblemática de Juan de Herrera
El monasterio de El Escorial, obra emblemática de Juan de Herrera

Al mismo tiempo intervino en otras obras menores, como la ampliación del Jardín del Rey del Palacio Real de Aranjuez (1577), el palacio de El Quexigal (1563, desaparecido), la fachada sur del alcázar de Toledo (1571-1585), Casa Consistorial de Toledo (1575), puente de Segovia (1582-1584, Madrid), reconstrucción en palacio del castillo de Villaviciosa de Odón (1583), Lonja de Sevilla (1583, actual Archivo de Indias) y Real Aposento de Torrelodones (1589, desaparecido).

En la frontera del plateresco, dominante hasta entonces, la sobriedad y severidad del estilo que desarrolló e implantó Juan de Herrera, conocido como herreriano, fue representativo del reinado de Felipe II y está definido por las rígidas proporciones matemáticas, chapiteles de pizarra y elementos decorativos geométricos (esferas y pirámides).

La expansión de su estilo arquitectónico es una consecuencia, asimismo, de su nombramiento en 1579 como inspector de Monumentos de la Corona. Entre las obras más destacadas de esta etapa hay que señalar la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid, obra de una enorme complejidad, acabada en 1589. El estilo herreriano dejó una huella profunda en la arquitectura española del siglo XVII y tuvo entre sus seguidores más destacados a Francisco de Mora, Juan Gómez de Mora y Juan Gómez de Trasmonte.

En 1583 fundó la Academia de Matemáticas y Delineación, de la que fue su primer director y es el antecedente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. En 1594 cae enfermo y se vio obligado a abandonar su trabajo. Falleció en 1597 y sus restos mortales descansan por voluntad propia en la iglesia de San Juan Bautista, en Maliaño (Cantabria).

Fotos: Santiago Mena Sáez (barcosenmalaga), Göran Olsson (shipspotting.com) y Rastrojo.

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